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No se puede comulgar con hostias libres de gluten, según el Vaticano

Salud

Por: pijamasurf - 07/11/2017

La Iglesia sostiene que la hostia no podrá ser sustituida por otro cereal libre de gluten

La fiebre del gluten-free ha llegado hasta el punto de que la Iglesia católica ha considerado necesario pronunciarse en cuanto a que el sacramento central de esta religión deberá mantener su esencia, la cual contiene gluten. 

En los últimos años se ha generado un movimiento en contra del gluten, particularmente porque algunas personas padecen una condición alérgica (enfermedad celíaca), pero también porque se considera que esta proteína es responsable de todo tipo de enfermedades inflamatorias (algo que sigue discutiéndose, sin que haya consenso).

En una reciente carta a los obispos, el Vaticano mantiene que las hostias sin nada de gluten no son válidas para celebrar la eucaristía (aunque las hostias de bajo contenido de gluten sí lo son). La carta indica que el pan tiene que ser ácimo de trigo sin levadura, horneado recientemente y elaborado por personas virtuosas.

El documento advierte que se puede utilizar el mosto, zumo de la uva de fermentación interrumpida, para cumplir la eucaristía. En el caso del vino, es necesario que este proceda solamente de la uva, que sea el fruto puro de la vid.

La carta también responde al comercio de hostias en los supermercados, llamando a garantizar que la sustancia de la eucaristía sea pura y esté certificada.

La medida sin duda es polémica, sobre todo en los casos de personas que padecen la enfermedad celíaca. Sin embargo, ya que las tradiciones cada vez están siendo menos respetadas, y teniendo en cuenta que el trigo y la vid tienen profundas connotaciones vivenciales, históricas y simbólicas con el "cuerpo de Cristo", la Iglesia se niega a sustituirlos para preservar su tradición y, quizás, algo de la resonancia del sacramento.

6 motivos por los que nos asusta pasar tiempo solos

Salud

Por: Pijama Surf - 07/11/2017

Tenemos miedo a quedarnos solos, pero pasar tiempo solos y disfrutarlo es esencial para convertirnos en seres sociales más plenos

 

Me sentía muy solo cuando todos estaban ahí.

(Ernest Hemingway)

Es verdad, somos seres sociales. Compartir con los demás nos hace sentir que las experiencias dejan de ser sólo una abstracción, y el afecto es esencial para nuestra psique. Algunos estudios señalan que pasar demasiado tiempo solo es procesado en nuestra mente como dolor físico. Lo anterior en parte sucede por un tabú cultural hacia la soledad, pero también porque somos seres que necesitan del amor de los demás.

La línea puede ser muy delgada (recordemos que la soledad puede situarse entre la enfermedad y la espiritualidad), pero es cierto que si no aprendemos a pasar tiempo solos estaremos bloqueando mucho de lo que nuestra propia psique nos depara. ¿Por qué tenemos tanto miedo de estar solos? La soledad está vinculada con experiencias trascendentales en numerosas tradiciones místicas, y al mismo tiempo puede volvernos seres neuróticos e intolerantes. Como siempre, la clave parece radicar en el equilibrio.

Ahora: pasar tiempos solos es necesario para una mente sana, ya que tarde o temprano tendrás que aprender a quererte y lidiar contigo mismo, y ello significa convivir con tus mayores miedos, pero también con lo mejor que hay dentro de tu mundo y quizá no conoces.

Estos son algunos de los motivos por los que nos da tanto miedo pasar tiempo solos:

 

Sentir

En los momentos de soledad, cuando no hay distracciones constantes, la voz de nuestra mente se presenta irremediablemente, y ello significa sentir lo que sea que depare el momento. Quizá has estado bloqueando una experiencia del pasado, y en los momentos de soledad es cuando ese dolor puede surgir (o quizá por el nerviosismo que conlleva encontrar el lugar donde estás situado, sabiendo dónde en realidad quisieras ir). La soledad es el mejor espejo, y es ahí donde nos sentimos más.

 

Dejar de ser tomado en cuenta

¿Recuerdas la adolescencia, cuando sentías que era necesario hacer presencia continua para no salir de la jugada en el entramado social? En muchas personas esta sensación persiste; surge una especie de adicción por pertenecer, por no ser olvidado, o bien, desplazado por otro en un grupo social. Lo paradójico es que los verdaderos amigos no se irán por quedarte en casa uno que otro fin de semana para disfrutarte a ti mismo. Quizá el miedo más íntimo es a darnos cuenta de que, tal vez, los verdaderos amigos son muchos menos de los que creemos.

 

Aburrirte

Es una paradoja, pues mientras mayor tiempo disfrutes contigo mismo más auténtico te vuelves y, curiosamente, los demás también disfrutan más el tiempo contigo. Decía Jean-Paul Sartre: "Si te sientes solo cuando estás solo, entonces estás en mala compañía".

 

Neurotizarte

Cuando estamos solos, somos los señores del espacio. Controlamos el acomodo de las cosas, el sonido, el lugar. Muchas personas creen que si pasan mucho tiempo solas podrían volverse menos tolerantes con los defectos de los otros (o lo que creemos que son defectos en ellos). Si bien esto puede pasar cuando lo que buscas es aislarte de manera perenne, si lo que quieres es pasar tiempo solo, lo harás de manera equilibrada, lo que conlleva también tomar espacios para socializar y compartir.

 

Depresión

Volvemos a lo anterior: si buscas aislarte demasiado, probablemente ya te encuentres deprimido. Pasar tiempo solo no significa aislarte; es aprender a disfrutarte, a conocerte.

 

Profundizar

Los pensamientos más profundos suelen llegar en momentos de reflexión, y por supuesto, la soledad propicia este estado. Quizá piensas que si profundizas puedes volverte muy “clavado” o “intenso”. Sin embargo, en este tipo de momentos es cuando la vida cobra otro cariz, cuando se aprende que siempre se aprende, y ello es un motor increíble para la cotidianidad.

 

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