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¿Se puede meditar borracho? ¿Tiene algún beneficio hacerlo?

Salud

Por: PijamaSurf - 07/19/2017

La pregunta que motivaba al usuario /u/iboard330 era descubrir si habiendo bebido es posible seguir los procesos de meditación e incluso gozar de algún beneficio en dicha condición

Tanto en la teoría como en la práctica, la meditación requiere de procesos psicoemocionales elaborados para conseguir desenfocar conscientemente a la mente de la información de alrededor, es decir, es una actividad que requiere toda la atención en nuestras sensaciones del aquí y el ahora, como una toma de consciencia de la –ir–realidad. Por lo tanto, considerar la meditación durante un estado alterno de la realidad parecería un ejemplo claro de disonancia cognitiva; sin embargo, de acuerdo con un usuario de la plataforma Reddit, es posible meditar durante un trance etílico.

El usuario /u/iboard330 consideró como una buena idea realizar un experimento único: meditar mientras se emborrachaba. La pregunta que lo motivaba era descubrir si es posible seguir los procesos de meditación e incluso gozar de algún beneficio en dicha condición. Fue así que primero estableció una línea base de relajación meditativa para que, sorbo a sorbo, pudiese estar completamente consciente de los cambios a los que se enfrentaba. Te compartimos su experiencia:

Esta noche estoy realizando el experimento con la esperanza de traer conciencia sobre lo que me sucede cuando bebo. Primero meditaré brevemente para establecer una línea base, y sorbo a sorbo, estaré consciente de cómo cambio.

Estoy bebiendo whiskey, solo. El primer vaso tiene cuatro shots.

Línea base: Encuentro que es más difícil concentrarse. Hay una tensión notable entre mis cejas.

1er sorbo: El espacio de la cabeza se abrió, incrementó ligeramente la tensión entre las cejas.

2º sorbo: El flujo de conciencia es más pronunciado, la música en la periferia. Impaciencia.

3er sorbo: Nublado. Es difícil conseguir una respiración profunda. La voz interna es cada vez más ruidosa. Es más fácil distraerse.

4º sorbo: Impulsos.

‘Me pregunto qué pasaría si me acabara la botella’.

‘Quizá debería fumar algo de mariguana también y ver qué pasa’.

Más allá de eso, la mente se vuelve más silenciosa. Me rendí a tratar de mantener los ojos cerrados. La realidad es una especie de sueño, las imágenes y los sonidos en la mente son más ruidosos.

5º sorbo: Lo estoy sintiendo. Es más fácil cerrar los ojos ahora. Mi mente está caótica pero nada persiste por mucho tiempo, como si fuesen flashes en la periferia, casi como un ruidito. La voz interna está inquieta. Han pasado casi 45 minutos ahora.

6º sorbo: Puedo decir que a mi cuerpo no le gusta esto. No me siento bien, lo cual es anormal para mi nivel de tolerancia.

El alcohol es lo opuesto al mindfulness. Busca la manera de saltar y surfear, y si no lo permites, te castiga con náuseas. Promueve la falta de conciencia, y te recompensa con la ilusión de una mente callada, pero realmente es una apatía amplia.

Después de decidir de qué meditar mientras estoy borracho, volví a tomar un par de shots, y eventualmente empecé a realizarme preguntas serias en torno al alcohol.

Además, en su post agregó el ejemplo del maestro budista Chögyam Trungpa Rinpoche, quien era públicamente conocido por incorporar alcohol en sus enseñanzas, meditar mientras estaba borracho, y decir con frecuencia: “Beban tres sorbos [de alcohol] y entonces observen el efecto en la mente. ¿Se han relajado? ¿Su mente se está extendiendo en el espacio? Si es así, entonces deténganse”. El objetivo de Trungpa Rinpoche era beber bajo las premisas del mindfulness para traer plena conciencia a través de cada sorbo. Ya que el budismo tántrico es no-dual y no practica la renuncia al mundo, todas las actividades, incluyendo beber alcohol, son parte de un estado meditativo, de una atención plena.

Si bien el alcohol es un depresivo del sistema nervioso y por tanto es considerado generalmente como un elemento negativo en la práctica de la meditación, Trungpa Rinpoche invita no usarlo como un escape convencional sino como una herramienta para adormilar al ego. Para él, esta es la razón por la que hace siglos, en los monasterios de linaje en Kagyü, los monjes incorporaron alcohol en sus prácticas esotéricas vajrayana.

Esto quiere decir que el practicante de la meditación que desee indagar en estas prácticas requiere años de maestría sobre el ego y la conciencia, de desarrollar la mente y las emociones como herramientas para experimentar el éxtasis puro y trascender los demonios internos. Antes no es recomendable mezclar alcohol y meditación, ya que seguramente será desastroso.

¿Cuánto tiempo se necesita para formar un hábito? Aquí la respuesta

Salud

Por: PijamaSurf - 07/19/2017

“La plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro es una esponja, moldeable, y que continuamente vamos reconfigurado nuestro mapa cerebral”

Los malos hábitos, los vicios y las conductas autodestructivas pueden forman parte de nuestra cotidianidad; desgraciadamente, al ser actividades derivadas de Tánatos, la energía de muerte, tienen la condición de provocar consecuencias negativas tanto en el cuerpo como en la psique y el espíritu.  Para cambiar estos hábitos no sólo se necesita un poco de Eros, la energía de vida, sino también elegir un cambio coherente con la escala de valores y un entrenamiento, hasta convertirlo en un hábito. 

De acuerdo con Patricia Ramírez, colaboradora de El País, “la idea de que podemos ser quien deseemos, practicar nuevos deportes, aprender otras culturas, probar todas las gastronomías, tener otros círculos de amigos, convierte una vida estancada en otra más rica en oportunidades y variedad”. Basándonos en la teoría neuropsicológica de que el cerebro es flexible, las personas evolucionamos conforme nuestros procesos neuronales y cognitivos también lo hacen: “La plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro es una esponja, moldeable, y que continuamente vamos reconfigurado nuestro mapa cerebral”.

De modo que el interés por cambiar un hábito genera actitud y motivación para salir de la zona de confort, lo cual, a su vez, promueve una reorganización neuronal que facilita el cambio a mediano y largo plazo. Si bien esta teoría es contraria a lo que actualmente la sociedad espera de la inmediatez, el hábito requiere indudablemente un espacio geográfico y temporal suficiente para producirse y “educar” al cerebro a repetirlo sin dudar. 

Para lograrlo, los científicos se apoyan en la neurogénesis, el proceso en que se generan nuevas neuronas y que retrasa el envejecimiento cerebral y físico. Actividades como el ejercicio promueven la neurogénesis, produciendo beneficios emocionales como el bienestar y la disminución de la ansiedad. En otras palabras, la actividad física mejora la decisión de las células madres, dando lugar a la aparición de nuevas células nerviosas. Otras actividades como la meditación, la dieta balanceada y el sexo, ayudan a la formación de nuevas neuronas. 

Existen teorías de que la formación de un hábito, y por lo tanto la creación de nuevas neuronas, tarda entre 21 y 66 días; la realidad es que depende de la insistencia, la perseverancia y el interés por mantener el hábito realizándose. Para ello se necesita lo siguiente: 

– Un objetivo que requiera un proyecto. Enfocar la mente hacia un objetivo, como dejar de fumar, ayuda a desarrollar un plan a mediano plazo, como en el período de 1 mes. 

– Considerar cuál es la meta. Para ello, haz las siguientes preguntas: ¿qué quiero?, ¿para qué?, ¿con qué lo voy a lograr –valores, actitudes, fortalezas–? 

– Encontrar un tiempo y espacio en la agenda y la rutina. 

– Darle prioridad en la cotidianidad. 

– Empezar en el momento. Cualquier día es bueno para cumplir los objetivos, y qué mejor inicio que hoy mismo. 

– Pasión. Emocionarse por el proyecto generará pasión para alcanzar el objetivo; esto promoverá una mejor vida personal o profesional. 

– Disciplina. Implica sacrificios y prácticas diarias. Se trata de una manera de mostrar respeto a uno mismo.