*

X

8 actividades terapéuticas que te ayudarán a resetear la mente y curar un trauma

Buena Vida

Por: María José CA - 08/31/2017

El cerebro es una especie de bola de plastilina a la que se le metió un dedo, afectó su estructura en la globalidad y es gracias a la neuroplasticidad que se puede volver a una estructura ideal

Se ha comprobado que el trauma agudo o crónico, por un evento único o abusos constantes en un largo período, tiene graves consecuencias a nivel emocional, psicológico, social, conductual y fisiológico. Entre ellas se encuentra el impacto incluso físico que se produce en el cerebro del individuo afectado, principalmente mediante las fluctuaciones de los neurotransmisores, la profundidad en las hendiduras de la corteza, el tipo y la frecuencia de conexiones neurológicas, entre otras. Es decir, cuando una persona experimenta un trauma su cerebro cambia su manera de percibir, decodificar, codificar y accionar en su día a día, lo cual a su vez afecta en la manera de relacionarse con otras personas, en su desempeño tanto laboral como académico, en su autoconcepto y autoestima, higiene y autocuidado, y en la incidencia de numerosas enfermedades tanto físicas como emocionales –como ansiedad, depresión, enfermedades gastrointestinales, endócrinas, sexuales o inmunológicas.

De acuerdo con el especialista en salud mental Israel Castillo, frente a un trauma, el cerebro es una especie de bola de plastilina a la que se le metió un dedo y afectó su estructura en la globalidad. Es gracias a la neuroplasticidad que se puede volver a una estructura ideal, dando como resultado regresar a ser uno mismo, a un autodescubrimiento puro que conlleva la plenitud y resiliencia. Curar un trauma psicológico es realmente un proceso artístico, el cual requiere realizarse idealmente acompañado por un especialista en trauma y salud psicológica y mediante una serie de ejercicios que te compartimos a continuación:

– Hacer piso

Durante las crisis de ansiedad y depresión, descalzarse y tocar el piso con los pies es un buen ejercicio para aclarar la mente. El objetivo es lograr atraer la mente hacia la manera en que se sienten los pies, los dedos de los pies, al tocar la textura de los objetos y la gravedad del cuerpo. Incluso poder nombrar los detalles que se tocan, ver, escuchar, oler y saborear.

– Identificar las sensaciones corporales

Centrar la atención en las sensaciones corporales y monitorearlas durante un lapso permite liberar a la mente de las creencias y pensamientos irracionales, así como crear una unión entre mente y cuerpo para regular los síntomas derivados de los mismos. Se trata de volver a estar en el aquí y el ahora.

– Desmenuzar las emociones

Esto quiere decir que una vez que se identifican las sensaciones corporales y las emociones asociadas a las mismas, se puede regular lo que se siente para tomar conciencia de que eso no está sucediendo en ese momento ni en ese lugar.

– Desarrollar un lugar seguro

Se trata de crear un lugar seguro en la mente, un espacio que nos haga sentir calma, confort y seguridad –sobre todo, lo último– en la vida. Imaginar que se está en ese lugar brindará un sentido de tranquilidad y dominio de uno mismo sobre las emociones o los miedos que puedan surgir en el momento.

– Realizar contacto físico con uno mismo

Abrazarse o darse un ligero masaje o caricia reducirá la tensión, incomodidad o las emociones negativas que se estén experimentando en ese momento. Es indispensable tomar toda conciencia de ese abrazo.

– Contar con una red de apoyo

Es decir, generar vínculos sociales (familiares, amistades o de pareja), pues construyen conexión como la base de una necesidad humana. Socializar y participar en una comunidad es un ejercicio recomendable para desarrollar resiliencia.

– Autoaceptación

Elaborar la aceptación de lo que “se tuvo que haber hecho” en el evento del trauma se refiere a recordar que en ese momento no se pudo hacer otra cosa más que lo que sucedió. Confiar en que el cuerpo es sabio y si se accionó de una manera fue porque era lo mejor para nuestra supervivencia. Aun si se trata de una catástrofe, un asalto o abuso.

– Empatía con uno mismo

Practicar la gentileza y cariño con uno mismo es una de las prácticas indispensables para la resiliencia.

 

Más en Pijama Surf: El descubrimiento de la epigenética que Jung notó hace más de 100 años

6 síntomas de relación de pareja tóxica (y qué se puede hacer para solucionarlo)

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/31/2017

En las últimas décadas, los especialistas en la salud emocional y relacional han considerado que existen conductas y premisas culturales que fomentan relaciones cargadas de celos excesivos, insultos, negligencia emocional, humillaciones, sumisión y violencia física, entre otros

En su libro La revolución de la pareja, el psicoterapeuta Rubén González Vera habla sobre la importancia de educarse a nivel emocional para desarrollar una relación de pareja saludable, y dedicarse a ella con el mismo desempeño e inversión con que se realiza la educación profesional. De lo contrario existe un alto riesgo de caer en falsas premisas del amor, resultando en muchas malas interpretaciones, traumas, inseguridades, rencores… Y pese a lo que siempre nos dijeron nuestros padres  y películas, que el amor todo lo puede, la realidad es que no es así: uno termina envuelto en una relación de pareja tóxica que, a la larga, merma la esencia y el bienestar tanto de uno como de una familia entera.

En las últimas décadas, los especialistas en la salud emocional y relacional han considerado que existen conductas y premisas culturales que fomentan relaciones cargadas de celos excesivos, insultos, negligencia emocional, humillaciones, sumisión y violencia física, entre otros. Desgraciadamente, tienden a normalizarse en la relación al tildarse de “conductas románticas” porque “es una manera de demostrar el amor”.

Una manera de descubrir si se está en una relación tóxica es ser sincero con uno mismo y observar si alguno de estos síntomas forman parte de la vida en pareja:

 

– Hay un “Pero tú lo has hecho también/peor”

Se trata de un fenómeno en el que ambos miembros continúan reclamando y culpando los errores que el otro cometió semanas, meses o años atrás. Por ejemplo, puede que A reclame semanalmente una conducta seductora que B realizó años atrás, y B le reclame a A sobre la manera de relacionarse con algún compañero de trabajo. Ambos actúan con la intención de remover su “derecho a estar celosos”. Sin embargo, esta dinámica posee su base en el abuso de poder, en donde uno pretender tener el control sobre el otro mediante la manipulación y el sentido de culpa o vergüenza. En caso de que se prolongue durante mucho tiempo, la pareja no sólo vivirá en una sensación de desgaste energético y emocional, sino que cualquier mínimo error o malinterpretación será pretexto de debacles.

En su lugar, los terapeutas de pareja recomiendan que cada persona aprenda a elaborar y regular aquella acción que los lastimó de manera individual. Es decir que si hubo una conducta de A que lastimó a B, el primero puede esforzarse para remediar el daño y el segundo, para superar el dolor lo más pronto posible.

 

– Tener conductas pasivoagresivas

Es decir, en vez de ser directos y claros con aquello que puede estar molestando, uno de los miembros de la pareja puede hacer comentarios –a veces bajo la excusa de ser broma– que nos hagan sentir humillados, insultados o nos culpen de alguna conducta. Los terapeutas de pareja recomiendan hablar de manera abierta acerca de los sentimientos y sus deseos, recalcando que el otro no es responsable ni está obligado a cumplirlos, sólo puede apoyar con su amor y esfuerzo hacia el bienestar mayor de la relación.

 

– Hay amenazas de ruptura o de vida

Ante el menor roce, crítica o queja, surge la amenaza de terminar la relación. Por ejemplo, cuando A siente que B está siendo frío, en vez de comentar “Siento que a veces eres frío”, expresa “No puedo salir con alguien que es frío conmigo todo el tiempo”. Este tipo de comentarios no sólo fomentan el chantaje emocional sino también una cantidad desbordante de estrés, crisis, inseguridad y manipulación.

Es normal y saludable molestarse con la pareja, pues se trata de la interacción entre dos seres humanos. Por ello es indispensable aprender a comunicar esos pensamientos y sentimientos negativos sin la intención de lastimar ni lastimarse más, y más aún, poder comprender que el compromiso con una persona es diferente a verse obligado a disfrutar cada parte de la pareja. Es decir, uno puede ser eternamente devoto a alguien y enojarse con él/ella en ocasiones.

 

– Culpar a la pareja de las emociones y reacciones propias

Supongamos que uno pasó un mal día en el trabajo y la pareja no se encuentra tampoco en el mejor de los estados. Es común resentir el trato del otro como insensible y, por lo tanto, actuar en función de esa interpretación. No obstante, culpar a las parejas de las acciones y sentimientos de uno tiende a ser un “estira y afloja” hasta derivar en una pelea. Uno sólo es responsable de las emociones y acciones propias. Eso incluye ser capaces de manifestar verbalmente deseos y necesidades y pedir y cuidados; de esa manera, uno se puede volver responsable de las propias emociones y así notar la diferencia entre apoyar y verse obligado a apoyar a la pareja. De lo contrario, se tiene el riesgo de caer en un circuito de codependencia, cargado de resentimiento y expectativas sin cumplir.

 

– Hacer escenas de celos

Los celos, en exceso, siempre son tóxicos. Las pláticas, flirteos, tocamientos, llamadas, textos, salidas, pueden ser causa de celos. Sin embargo, al hablar sobre celos surgen preguntas como: ¿acaso la pareja no tiene un pasado y la misma libertad de uno para vincularse con distintas personas?, ¿acaso no confiamos en que la elección que uno mismo hizo es la adecuada, y por lo tanto elegimos a una persona leal a la relación?, entre otros.

 

– Comprar las soluciones a los problemas de pareja

Es común que ante una serie de conflictos, la pareja decida casarse o tener un hijo. Si bien la excitación del principio puede generar adrenalina, el evento no desaparecerá mágicamente el problema y en su lugar brindará precedentes insalubres en la relación. Por ello es siempre recomendable comunicarse para resolver un problema; y si, por ejemplo, la confianza se rompió, se puede volver a construir con acciones de intimidad, comunicación y aprecio.