*

X

Así se transforma la realidad cuando se toman buenas fotografías

Arte

Por: pijamasurf - 08/09/2017

Vivir rodeados de fotografías nos ha hecho olvidar la grandeza de ese arte

Hasta cierto punto, para muchos de nosotros la fotografía es una actividad más o menos cotidiana o familiar. Podría decirse que vivimos rodeados de fotografías, en buena medida porque las cámaras se encuentran como nunca antes a nuestro alcance.

Por otro lado, es posible que esta popularización nos haga olvidar que la fotografía es también un arte. Que, en efecto, cualquiera de nosotros puede capturar un momento, una “instantánea”, pero ello no significa necesariamente que se trate de una imagen de calidad, que inspire o sorprenda, que recoja la emoción del momento o cualquier otra cualidad que distingue a una fotografía que es también una pieza de creatividad.

Prueba de ello es este comparativo que compartimos ahora, de imágenes tomadas con una técnica apenas elemental y otras en las que se ha vertido todo el talento del que es capaz el fotógrafo.

El trabajo pertenece a Phillip Haumesser, quien cuenta en el sitio Bored Panda su evolución detrás de la lente: luego de tomar una cámara para retratar la vida cotidiana de sus hijos pequeños, comenzó a experimentar con las posibilidades de la misma y a interesarse mucho más en los recursos de la fotografía hasta que, un par de años después, se sorprendió a sí mismo tomando fotografías que cualquiera de nosotros atribuiría a un profesional.

Y más allá de su progreso como fotógrafo, vale la pena destacar también una profunda lección que Haumesser aprendió en este proceso:

Todo en el mundo parece que se esfuerza por contarnos una historia de la forma más bella y con los mejores colores. Es como ver una película, pero que nos rodea y la cual estamos viviendo. Después de volverme fotógrafo bajé la velocidad a ese ritmo desaforado del mundo y comencé a apreciar las obras maestras que ocurrían frente a mis ojos.

Fue Nietzsche quien nos aconsejó “aprender a ver: habituar el ojo a la calma, a la paciencia, a dejar que las cosas se nos acerquen”. Y quizá eso debería ser, incluso ahora, la fotografía: una práctica para aprender a mirar el mundo.

 

Haumesser elaboró un pequeño curso en línea gratuito sobre fotografía, el cual se encuentra disponible en este enlace.

Tambien en Pijama Surf: 20 técnicas de composición que mejorarán sustancialmente todas tus fotografías

Cuando el exceso del trabajo bloquea la creatividad, estudio

Arte

Por: PijamaSurf - 08/09/2017

Pasar largas horas identificando y analizando problemas, organizando información, contemplando estímulos que requieren atención como ver películas, navegar por redes sociales, etcétera, son actividades que bloquean la creatividad.

A lo largo de las investigaciones del neurocientífico Daniel Siegel se ha demostrado los efectos positivos de las prácticas meditativas y mindfulness en los procesos cognitivos del ser humano. De hecho, en sus numerosos acercamientos en torno a la mente humana, Siegel explica cómo estas prácticas tienen el potencial de no sólo reducir considerablemente los síntomas de la angustia, estrés, ansiedad y depresión, también de potenciar la atención, memoria, estabilidad emocional e incluso la creatividad.

Frente a estos alegatos, investigadores de la facultad de psicología de Universidad de California han decidido profundizar en el tema de los efectos de estas prácticas meditativas en torno a la creatividad. Para los profesores y autores de la investigación, Jonathan Schooler y Jonathan Smallwood, este proceso cognitivo se refuerza cuando la mente está soñando despierta. Es decir que en el momento en que la mente goza de momentos para distraerse de los deberes profesionales o estudiantiles, es probable que surjan ideas en torno a la creación de proyectos, la resolución de un problema o nuevos acercamientos de incógnitas o angustias.

Durante su investigación, los psicólogos notaron que las personas aprenden mejor una nueva tarea demandante después de haber realizado una tarea similar y de mayor facilidad. Esto sucede al promoverse la “divagación” mental; es decir, al generar un equilibrio lineal en el pensamiento que requiere periodos de atención intensa y de descanso mental.  Por lo que la alternancia entre estos dos modos, un periodo enfocado de atención y otro de descanso, funge como clave indispensable en un trabajo creativo, eficiente e inventivo.

Desgraciadamente las exigencias de la vida moderna, como el mantener la atención activa a lo largo de numerosos estímulos durante todo un día, impiden despejar la mente y por tanto la incidencia de la creatividad. Pasar largas horas identificando y analizando problemas, organizando información, contemplando estímulos que requieren atención como ver películas, navegar por redes sociales, etcétera, son actividades que bloquean la creatividad.

Las recomendaciones de los psicólogos, así como el del neurocientífico Daniel Siegel, es encontrar una manera de darle un descanso a la mente: un descanso de procesar información y de rumiar pensamientos. Por ejemplo, los escritores Simone de Beauvoir, Charles Dickens y J. R. R. Tolkien solían ir a tomar caminas largas sin distractores como teléfonos inteligentes, como parte de sus rutinas diarias;  el ingeniero Nikola Tesla tuvo un insight sobre los campos magnéticos rotatorios –los inicios de los mecanismos eléctricos de la actualidad– durante sus caminatas al atardecer; el científico Albert Einstein solía buscar inspiración distrayéndose de los complejos problemas con las piezas musicales de Wolfgang Mozart.

Para los científicos, darle un respiro a la mente –mediante caminatas, clases, escuchar música  sin otros estímulos visuales– brinda los siguientes beneficios:

– mejora el pensamiento creativo, facilitando analogías cada vez más imaginativas y novedosas;

– facilita salir de la zona de confort al conocer nuevos lugares, socializar con gente fuera de la industria y expande las experiencias del pensamiento;

– brinda más tiempo para la diversión y los buenos ratos, facilitando de alguna manera un buen estado de ánimo, la felicidad y la creatividad. Bastaría, dicen los expertos, con salir a jugar con una mascota, formar parte de un grupo de improvisación o un equipo de deportes;

– y finalmente, equilibrar el trabajo altamente exigente a nivel intelectual reduce los niveles de estrés, por lo que no sólo se gozará de una mejor salud física, también de una mayor paz psicoemocional.