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Descubren que en Neptuno y en Urano llueven diamantes sólidos

Ciencia

Por: pijamasurf - 08/27/2017

Condiciones atmosféricas y una presión extrema hacen que estos gigantes gaseosos tengan una lluvia diamantina

Los planetas transaturninos son el sueño de un amante de las piedras preciosas: en estos gigantes gaseosos llueven diamantes sólidos, según ha averiguado un grupo de investigadores.

Científicos habían observado indirectamente diamantes en los océanos de hidrocarburo que sobrenadan los núcleos sólidos de Neptuno y Urano, pero aunque se especulaba que los diamentes se producen debido a la presión extrema de esta zona, no se había logrado comprobar. Un experimento reciente ha mostrado que se puede producir una "lluvia de diamantes" utilizando rayos láser de alto poder, lo cual hace pensar que es posible que se generen en tormentas que dividen los átomos en hidrógeno y carbono y que luego se cristalizan y se hunden en los océanos como lluvia hasta tocar el manto profundo.

Para lograr la lluvia de diamante en el laboratorio, los investigadores tuvieron que replicar de alguna manera la presión hasta 17 veces mayor que tienen los núcleos planetarios de Neptuno y Urano (como dice la popular frase, es "la presión [la que] hace diamantes"). Los científicos consiguieron esta intensidad usando rayos láser de tipo óptico y rayos X que lanzaron sobre bloques de un plástico compuesto de hidrógeno y carbono (similar a los océanos de estos planetas). Aunque lo que se generó fueron microdiamantes, los investigadores creen que en estos planetas con una presión más larga se crean diamantes más grandes y duraderos.

La investigación podría llevar no sólo a entender a estos gigantes de gas, sino a mejorar los procesos de factura de diamantes.

Tu cerebro se vuelve como el de las personas con las que te juntas, según científicos

Ciencia

Por: pijamasurf - 08/27/2017

Ten cuidado con quién te juntas... Estudio nota que al pasar tiempo con una persona, nuestros cerebros se empiezan a parecer

Todos lo hemos notado hasta cierto punto. Pasar tiempo con alguien nos hace un poco como ellos: llegamos a utilizar el mismo tono de voz, las mismas palabras e incluso a ver el mundo de la misma forma. Esta intuición de alguna manera ha sido confirmada por la ciencia, a un nivel incluso mayor de lo sospechado, pues se ha descubierto que nuestros cerebros se mimetizan cuando pasamos tiempo con alguien.

Moran Cerf, neurocientífico de la Universidad de Northwestern, explica que cuando dos personas están juntas sus ondas cerebrales empiezan a verse idénticas: "Entre más estudiamos el involucramiento, más vemos que sólo estar con ciertas personas alínea tu cerebro con el de ellas", lo cual significa que "las personas con las que te juntas tienen un impacto en tu involucramiento con la realidad que va más allá de lo que puedes explicar. Uno de los efectos es que te empiezas a parecer a ellas". Esto se debe en gran medida a la neuroplasticidad del cerebro: el hecho de compartir estados de ondas cerebrales va moldeando luego nuestras conexiones neurales y nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo.

Cerf considera que esto debe tomarse en cuenta si queremos maximizar nuestra felicidad y minimizar el estrés, para lo cual señala que es fundamental no gastar demasiada energía en tomar decisiones (las cuales van mermando la energía del cerebro) y, sobre todo, rodearnos de personas que tienen las características que estamos buscando. Esto último hace que, con el tiempo, esas características puedan florecer en nosotros como una segunda naturaleza. La frase popular lo dice: si quieres ser un ganador, pasa tiempo con los ganadores; y lo mismo puede aplicarse en muchos sentidos.

Ahora bien, más allá de que hay un indudable efecto de sincronización cerebral que influye en nuestra conducta y puede ir formando hábitos positivos y negativos, hay que tomar con un grano de sal este estudio. Algunos lo tomarán como confirmación de que no pueden estar con individuos "tóxicos", algo que les será muy cómodo para huir de sus problemas, diciendo que simplemente la presencia del otro es inevitablemente dañina. Esto en ocasiones puede ser cierto, pero también puede ser una forma de eludir la responsabilidad y evitar brindarse afectivamente sin priorizar el propio beneficio. Asimismo, es probable que estos estados de sincronización cerebral puedan ser alterados o desactivados cuando las personas mantienen una alta conciencia de su propio proceso interno, no dejándose arrastrar por la negatividad de otros. ¿Por qué no pensar, en cambio, que eres de capaz de influir positivamente en una "persona tóxica" con una buena actitud y una atención plena?