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El hombre que prefirió la cárcel a la vida monástica

Sociedad

Por: PijamaSurf - 08/24/2017

La vida moderna nunca nos prepara para adoptar otros estilos de vida más rigurosos, como en el caso de este criminal italiano.

Por segunda ocasión, David Catalano, de 31 años decidió huir. A tan sólo seis semanas de su último escape, el criminal italiano no soportó un segundo más de su vida junto a los monjes capuchinos en el monasterio de Santa Maria Degli Angeli ubicado en la isla de Sicilia.

Los agentes que lo recibieron en la estación de policía a la que fue a entregarse no daban crédito a lo que veían. La dura, sencilla y disciplinada vida del monasterio fue demasiado para aquel hombre que rogó por que lo regresaran a una cárcel regular.

La comunidad monástica ha acogido durante los pasados doce años a alrededor de 60 prisioneros que aceptan pasar los últimos años de sus condenas junto a ellos, dedicados a ejercicios de oración. Los monjes capuchinos, conocidos así por su característico hábito puntiagudo creen en una vida austera y simple.

Esta orden religiosa se formó en el siglo XVI luego de separarse de los franciscanos; se caracteriza por el rechazo de cualquier posesión o lujo. Para cumplir sus tareas y tener sustento, dependen enteramente de la caridad y no aceptan ni almacenan más comida que la que les permita sostenerse por algunos días.

Parece que algunos simplemente enloquecen al enfrentarse con las jornadas de duro trabajo y frugalidad que impone un estilo de vida religioso como éste. Ningún monje quiso comentar más al respecto.

Cansado del tráfico, este hombre prefirió nadar 2km diarios para llegar a su trabajo

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/24/2017

¿Tú qué podrías hacer para evitar el tormento cotidiano del tránsito automovilístico?

Quienes viven en la ciudad saben bien que uno de los principales problemas cotidianos son los embotellamientos automovilísticos. Sea por el exceso de vehículos automotores, por una planeación urbana deficiente o por otros factores relacionados con la movilidad o el espacio público citadinos, prácticamente no hay ciudad en el mundo que esté exenta de este pesar.

En Múnich, una de las ciudades más industriosas y activas de Alemania, un hombre encontró una peculiar solución para evitar o al menos sortear el lastre del tráfico automovilístico: nadar.

Cansado de desperdiciar su tiempo atorado en esas filas infinitas sobre el asfalto, un buen día Benjamin David empacó su computadora portátil, sus zapatos y su traje en una bolsa impermeable, se puso un traje de baño y sin pensarlo más se zambulló en el río Isar, que nace en los Alpes tiroleses y desemboca en el Danubio, no sin antes cruzar por Múnich.

Tan singular decisión ha llevado a Benjamin a nadar 2km diarios a lo largo del río, hasta alcanzar las inmediaciones de su lugar de trabajo, punto en el que sale y en donde, si aún tiene tiempo, acude a una cafetería cercana para comprar antes un café, sin importarle que entre al local en traje de baño.

Y más allá de la peculiaridad del caso, es claro que este hombre tomó la decisión más sensata ante una situación que le causaba malestar: cambiar sus propias circunstancias en el marco de su horizonte de posibilidades.