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El sueño de Monica Bellucci de 'Twin Peaks': ¿Quién sueña el sueño en el que vivimos?

Arte

Por: pijamasurf - 08/17/2017

Monica Belluci en París le susurra a Lynch: "Somos como el soñador que sueña y luego vive dentro del sueño... ¿Pero quién es el soñador?"

La nueva temporada de Twin Peaks es una inducción a la imaginación ilimitada e inclasificable de David Lynch, en algunos casos literalmente, como ocurre en el episodio 14, donde el personaje que Lynch actúa, el director del FBI, Gordon Cole, tiene un sueño enigmático.  

Como él mismo relata a otros agentes del FBI en una habitación llena de supercomputadoras que permiten rastrear información:

Estaba en París en un caso. Monica me llamó y me pidió que la encontrara en un café. Tenía que hablar conmigo. Sabía que Cooper estaba en el café pero no podía ver su cara. Monica fue encantadora, y trajo amigos. Tomamos un café. Y entonces ella dijo la frase ancestral: "Somos como el soñador que sueña y luego vive dentro del sueño... ¿Pero quién es el soñador?".

Así Lynch introduce un enigma en el metalenguaje del sueño, hablando del sueño dentro del sueño: los personajes (del sueño) se preguntan quién realmente los está soñando. ¿Es el sueño de Lynch? ¿Es el sueño de Laura Palmer? ¿De Dios? Preguntas fascinantes y enigmáticas que nos hacen reflexionar sobre la realidad también. Como aquella frase ancestral de Chuang Tse, quien soñó que era una mariposa y al despertar ignoraba si era un hombre que soñó con una mariposa o una mariposa que soñaba con un hombre. ¿Y si no somos ninguno, sino que somos el sueño de algo más que desconocemos?

Quedan los enigmas, pero algo es evidente: a Lynch le fascina Monica Bellucci, la musa de los sueños que plantea el enigma del despertar. (Nótese, también, la aparición de David Bowie en los ecos del sueño).

Cuando el exceso del trabajo bloquea la creatividad, estudio

Arte

Por: PijamaSurf - 08/17/2017

Pasar largas horas identificando y analizando problemas, organizando información, contemplando estímulos que requieren atención como ver películas, navegar por redes sociales, etcétera, son actividades que bloquean la creatividad.

A lo largo de las investigaciones del neurocientífico Daniel Siegel se ha demostrado los efectos positivos de las prácticas meditativas y mindfulness en los procesos cognitivos del ser humano. De hecho, en sus numerosos acercamientos en torno a la mente humana, Siegel explica cómo estas prácticas tienen el potencial de no sólo reducir considerablemente los síntomas de la angustia, estrés, ansiedad y depresión, también de potenciar la atención, memoria, estabilidad emocional e incluso la creatividad.

Frente a estos alegatos, investigadores de la facultad de psicología de Universidad de California han decidido profundizar en el tema de los efectos de estas prácticas meditativas en torno a la creatividad. Para los profesores y autores de la investigación, Jonathan Schooler y Jonathan Smallwood, este proceso cognitivo se refuerza cuando la mente está soñando despierta. Es decir que en el momento en que la mente goza de momentos para distraerse de los deberes profesionales o estudiantiles, es probable que surjan ideas en torno a la creación de proyectos, la resolución de un problema o nuevos acercamientos de incógnitas o angustias.

Durante su investigación, los psicólogos notaron que las personas aprenden mejor una nueva tarea demandante después de haber realizado una tarea similar y de mayor facilidad. Esto sucede al promoverse la “divagación” mental; es decir, al generar un equilibrio lineal en el pensamiento que requiere periodos de atención intensa y de descanso mental.  Por lo que la alternancia entre estos dos modos, un periodo enfocado de atención y otro de descanso, funge como clave indispensable en un trabajo creativo, eficiente e inventivo.

Desgraciadamente las exigencias de la vida moderna, como el mantener la atención activa a lo largo de numerosos estímulos durante todo un día, impiden despejar la mente y por tanto la incidencia de la creatividad. Pasar largas horas identificando y analizando problemas, organizando información, contemplando estímulos que requieren atención como ver películas, navegar por redes sociales, etcétera, son actividades que bloquean la creatividad.

Las recomendaciones de los psicólogos, así como el del neurocientífico Daniel Siegel, es encontrar una manera de darle un descanso a la mente: un descanso de procesar información y de rumiar pensamientos. Por ejemplo, los escritores Simone de Beauvoir, Charles Dickens y J. R. R. Tolkien solían ir a tomar caminas largas sin distractores como teléfonos inteligentes, como parte de sus rutinas diarias;  el ingeniero Nikola Tesla tuvo un insight sobre los campos magnéticos rotatorios –los inicios de los mecanismos eléctricos de la actualidad– durante sus caminatas al atardecer; el científico Albert Einstein solía buscar inspiración distrayéndose de los complejos problemas con las piezas musicales de Wolfgang Mozart.

Para los científicos, darle un respiro a la mente –mediante caminatas, clases, escuchar música  sin otros estímulos visuales– brinda los siguientes beneficios:

– mejora el pensamiento creativo, facilitando analogías cada vez más imaginativas y novedosas;

– facilita salir de la zona de confort al conocer nuevos lugares, socializar con gente fuera de la industria y expande las experiencias del pensamiento;

– brinda más tiempo para la diversión y los buenos ratos, facilitando de alguna manera un buen estado de ánimo, la felicidad y la creatividad. Bastaría, dicen los expertos, con salir a jugar con una mascota, formar parte de un grupo de improvisación o un equipo de deportes;

– y finalmente, equilibrar el trabajo altamente exigente a nivel intelectual reduce los niveles de estrés, por lo que no sólo se gozará de una mejor salud física, también de una mayor paz psicoemocional.