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Esta joven cambió los hábitos nocivos de su vida por otros de bienestar y la transformación fue admirable

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/03/2017

¿Por qué si sabemos que ciertos hábitos nos dañan continuamos sosteniéndolos?

¿Qué es un mal hábito? Parece fácil responder a esta pregunta. La mayoría de nosotros estará de acuerdo en decir que un mal hábito es, simplemente, aquello que nos provoca un mal. Suena un tanto redundante o tautológico, pero es tan sencillo como eso. Fumar hace daño, también llevar una vida sedentaria, tener una dieta rica en grasas y carbohidratos o sostener relaciones personales que nos lastiman.

Paradójicamente, aunque podemos identificar con relativa claridad qué es un mal hábito, lo verdaderamente difícil es desprendernos de ellos, cambiarlos, sustituirlos por hábitos benéficos para nuestra vida. Si fumar hace daño y todo mundo lo sabe, ¿por qué tantas personas lo hacen? Si nuestro cuerpo está diseñado para mantenerse activo, ¿por qué lo condenamos a la pasividad? Si los alimentos son el “combustible” de nuestra maquinaria, ¿por qué la alimentamos con chatarra?

A diferencia de la pregunta inicial, estas que hacemos ahora tienen una respuesta que sólo cada persona conoce. Aunque los malos hábitos admiten una caracterización general, la forma en que están arraigados en la existencia de cada persona es plenamente subjetiva. La relación que tenemos con nuestro cuerpo, la confianza que tenemos en el futuro, el amor con que vivimos la vida, la manera en que nos criamos y la historia personal que hemos llevado: todo eso incide y desemboca en decisiones en apariencia tan sencillas como salir a correr todas las mañanas. ¿Por qué hay personas que sí lo hacen y otras que no? Sólo cada persona sabe.

Esta breve introducción nos sirve para hablar sobre esta joven de origen turco que compartió a través de Imgur algunas imágenes comparativas de su vida antes y después de cambiar de hábitos, específicamente, de reemplazar aquellos que sostenían su malestar por otros orientados al bien vivir.

En un primer plano, podríamos decir que su dieta y el grado de su actividad física fue lo primero en cambiar. Ahora su alimentación se basa casi exclusivamente en proteínas y verduras (dejando de lado los carbohidratos y las grasas), y desde hace unos meses sigue un programa de acondicionamiento físico conocido como “entrenamiento de intervalos de alta intensidad” (HIIT, por sus silgas en inglés), una estrategia de ejercicio que alterna períodos de ejercicio anaeróbico intenso corto con períodos menos intensos de recuperación.

En otro sentido, sin embargo, es posible decir que este cambio es mucho más profundo, pues una decisión de este tipo sólo puede tomarse cuando la persona se ha dado cuenta de algunas verdades fundamentales de la vida que, para algunos, no es sencillo ver. Por ejemplo, que sólo tenemos un cuerpo, y que su cuidado es plenamente nuestra responsabilidad; que nadie puede cuidar de nuestro bienestar más que nosotros mismos; que si queremos ser felices, también únicamente nosotros podemos emprender el camino que nos conduzca a ello.

Que el bienestar, finalmente, no es más que establecer un compromiso profundo con la vida.

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¿Acaso las "to-do list" realmente funcionan? La ciencia tiene la respuesta

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/03/2017

Menciona el psicólogo EJ Masicampo que la tranquilidad que brindan puede ser tramposa, ya que da la noción de estar cumpliendo con las tareas a realizar, sin hacerlo realmente

La organización es una de las cualidades más solicitadas en cualquier empleo. Ser organizado implica tener la capacidad de identificar y analizar prioridades, desarrollar planes para alcanzar objetivos a corto, mediano y largo plazo, así como prevenir o enfrentar eficazmente imprevistos y retos. Si bien el ser humano posee de manera innata estas cualidades, parecería que es cuestión de poner en práctica una serie de herramientas que faciliten la incidencia diaria de esta habilidad.

Una de las herramientas más utilizadas en el desarrollo de la organización es la agenda con una lista de tareas o deberes a realizar en el día, en la semana y en el mes. En los últimos años se ha promovido esta práctica como una herramienta que organiza los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, ¿cuántas veces no hemos realizado la lista y no logramos cumplir con todas las actividades? Es en esos momentos que los científicos se cuestionan si la to-do list en verdad funciona.

Las agendas con las to-do lists surgieron en Brooklyn, en donde el diseñador Ryder Carroll afirmó que usar imágenes y mapas mentales ayuda a organizar el caos en las mentes de pacientes con TDA-H. A partir de ahí, un grupo de científicos comenzó a indagar al respecto: ¿acaso es realmente productivo plasmar los objetivos diarios, semanales y mensuales en un calendario mediante una lista con colores y símbolos?

La data científica concuerda respecto al impacto positivo de tener un diario (o tan sólo escribir los pensamientos en una página), ya que esto ayuda a mantener en equilibrio a la mente para llevar a cabo una serie de actividades, por lo que un diario con formas visuales más gráficas puede proveer beneficios en procesos cognitivos como la memoria. De hecho, para el neurocientífico Daniel Levitin, las to-do lists son una especie de apoyo cuando la mente consciente se satura con más de tres actividades simultáneas. Además reducen la incidencia del efecto Zeigarnik, el cual se basa en recordar con mayor facilidad las tareas incompletas; es decir, las listas de las cosas por hacer disminuyen la intrusión de pensamientos angustiosos sobre las tareas que aún faltan por realizar.

Sin embargo, el psicólogo EJ Masicampo menciona que la tranquilidad que brindan puede ser tramposa, ya que da la noción de estar cumpliendo con las tareas a realizar, sin hacerlo realmente. De alguna manera puede ser una pérdida de tiempo, facilitando la divagación y procrastinación mental. Estos son períodos de inactividad que pueden ser esenciales en la productividad de una acción, pues un papel blanco fomenta expandir el campo visual y la imaginación, y quizá no es lo que se está buscando en ese momento del día.

Masicampo concluye que las to-do lists pueden ser eficientes si se cumplen y consiguen mantener la motivación en el día a día; de lo contrario, puede tratarse de pequeñas trampas que promuevan un autoconcepto desorganizado e incompetente.