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Estar concentrado todo el tiempo reduce tu creatividad; vuelve a soñar despierto

AlterCultura

Por: Pijama Surf - 08/26/2017

El ocio es imprescindible para el pensamiento flexible y creativo; volvamos a él

Las mejores ideas en ocasiones llegan en los momentos de ocio. Quizá has sentido cierta incomodidad luego de haber pasado toda una tarde ocupado y produciendo, con la paradójica sensación de que has perdido el tiempo.

Y así es: estar ocupado, concentrado, produciendo sin descanso, nos quita tiempo para replantearnos qué queremos, descifrar cosas que sentimos o imaginar soluciones que una mente ocupada no puede inventar.

El ocio es necesario para descansar, pero también para hacer una especie de reseteo a la mente y permitir que piense distinto. Un nuevo estudio de la Universidad de York y la Universidad de California plantea justamente lo anterior.

Estar ocupado todo el tiempo reduce tu creatividad. Por ello es imprescindible que dediques cada día un espacio a no hacer nada, a contemplar, hacer meditación o simplemente caminar o escuchar música.

Tener una mente relajada es el mejor aliado para la creatividad; al respecto, la investigadora Emma Seppälä apunta:

La idea es equilibrar el pensamiento lineal -el cual requiere concentración profunda- con el pensamiento creativo, el cual nace del ocio. Intercalar los dos modelos parece ser lo mejor para el trabajo inventivo.

Lo anterior, desde luego, involucra dejar fuera los teléfonos inteligentes o el consumo de información, pues requieren concentración y un esfuerzo intelectual de los cuales es necesario desligarnos. Como sociedad debemos volver a dar valor al ocio. Paradójicamente, hoy más que nunca requiere de esfuerzo saber entregarnos a él y disfrutarlo, incluso en provecho de nuestra productividad en el trabajo.

La combinación de algo simple, bello e inesperado es hoy, más que nunca, un reconfortante bálsamo

Wild, wild horses, we'll ride them some day.

Un pequeño grupo de caballos salvajes se reúne en una playa de Carolina del Norte, Corolla Beach, para refrescarse en el atardecer. La congregación queda, por delicias del azar, enmarcada justo bajo un arcoíris que peina en esos momentos la costa. Los cinco caballos, tras relajarse un rato, se marchan. La breve escena de 30 segundos queda documentada en un afortunado video que luego casi 200 mil personas pueden contemplar en una red social o una nota electrónica.

Hasta ahora pareciera que sólo hemos descrito un suceso que roza el ensueño, casi abstracto y sin aparente fin. Y es exactamente lo que significa, es decir, más o menos nada. Pero en tiempos donde el literal bombardeo de estímulos no cesa, esta especie de video-haiku es un verdadero bálsamo. Aquí no hay consejos o recomendaciones sobre cómo iluminarte, vivir más, tener mejor sexo o parecer más inteligente; tampoco hay estudios científicos de por medio, declaraciones polémicas o llamados a la autosuperación. Simplemente se trata de una invitación a frenar durante medio minuto tu interacción con lo demás, algo como "parar el mundo", y recordar que justo en este instante, en algún rincón de este planeta, que trasciende por mucho tu burbuja de realidad, están ocurriendo cosas de una sencillez y una hermosura que rebasan cualquier expectativa.

Es muy probable que el reconfortante efecto, el dulce sortilegio, que producirá en nosotros esta fugaz escena se diluirá pronto. Pero, con un poco de esfuerzo, quizá también seamos capaces de recogerla de la memoria de vez en cuando y así, en medio de correos electrónicos, selfies, series de Netflix, likes o la incontenible vibración de tu teléfono, recordemos que hay algo en algún lugar, pulsando por mantener algo de ese encantamiento que originalmente forjó, y que seguramente sostiene a pesar de todo, nuestra existencia.  

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis