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Hoy podemos alquilar y simular prácticamente todo, incluyendo un padre

Uno de los casos más aberrantes de la conjugación entre mercado y emociones –fenómeno que, por cierto, marca tristemente nuestra época– podemos encontrarlo hoy en Japón. A pesar de que los prestadores de este distópico servicio advierten que no debe usarse como una "muleta emocional", la frontera entre las emociones y la practicidad es débil, demasiado débil.

Por entre 70 y 275 dólares puedes rentar un papá. No importa cuál sea la circunstancia que te orilla a hacerlo, es decir, ni la causa de la ausencia de un padre en tu vida (sea por muerte, abandono o hastío), ni el ritual social o necesidad legal que te orilla a buscar uno a toda costa; incluso si es rentado, esta agencia tiene para ti un padre dispuesto a acompañarte al altar en tu boda, secundarte en una pedida de matrimonio o simplemente asistir a un evento y decir unas conmovedoras palabras. 

A fin de cuentas, vivimos en la era de la simulación: simulamos saber cosas que estamos lejos de entender, simulamos actitudes, conductas y filosofías con tal de pertenecer a un grupo social o encajar en un cierto perfil, simulamos orgasmos y evolución espiritual, simulamos riqueza y hasta podemos conseguir tatuajes efímeros; pero aun para nuestros estándares de la sociedad simulada, la posibilidad de alquilar un papá parece un tanto escandalosa. 

En todo caso, si algún día necesitas uno y no tienes problemas con que hable una lengua extraña y sus rasgos no correspondan a los tuyos, en Japón te espera uno (y muy amoroso). 

¿La Biblia realmente rechaza a la comunidad LGBTTTIQ?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 08/29/2017

Toda esta serie de informaciones históricas ayudan a comprender que el único mensaje de la Biblia es: “No explotes. No abuses. Vivan juntos en armonía. Incluye. Trabajen en las relaciones”

En la eterna lucha entre el creacionismo y la evolución de las especies continúan numerosas comunidades religiosas que han decidido utilizar una de las múltiples interpretaciones de la Biblia para imponer su utopía monógama y heterosexual –un mundo de jerarquías en el que el hombre heterosexual sea el único líder de una familia integrada por él, su mujer e hijos– sobre las diversidades sexuales y, principalmente, sobre la comunidad LGBTTTIQ –lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexual, travesti, intersexuales y queers–. Sin embargo, ¿realmente la Biblia posee argumentos sustentables para perseguirlas?

De acuerdo con el reverendo Steve Chalke, un evangelista cristiano del Reino Unido, en las ruinas de la antigua ciudad de Pompeya, en la actual Italia, residen elementos clave que permiten comprender el contexto en el que la Biblia fue escrita y, por tanto, hacer uso de la misma para generar un impacto positivo en la sociedad.

 

Para él, existen seis pasajes en la Biblia que hacen referencia a la orientación homosexual en alguna manera: tres de ellos se encuentran en el Nuevo Testamento, en los libros de los Romanos, Corintios y Timoteo, y otro en el de Mateo 19, en donde Jesús habla acerca de un divorcio. Si bien estos pasajes son utilizados por los cristianos conservadores para rechazar, degradar y atacar a la comunidad LGBTTTIQ, al contextualizarlos, al tratar de entender el texto desde su contexto cultural, lingüístico y social, se descubre que son realmente una defensa inquebrantable para la diversidad sexual.

Es decir, Chalke considera que el apóstol Pablo escribió su versión de la Biblia en una época en donde la explotación sexual de los rangos inferiores de la sociedad –esclavos, prostitutas, gladiadores, refugiados– era ejercida y normalizada por parte de los rangos altos, de poder y dinero, de Roma. Inclusive, era esperado que los hombres romanos tuvieran concubinas y hombres jóvenes, mientras que las mujeres podían usar a las personas de un rango inferior para su propio placer sexual. Pero algo que no estaba permitido era que un romano abusara de otro ciudadano romano. En palabras de Chalke:

Los niños romanos estaban protegidos de una manera que los niños esclavos no lo estaban. Para los hombres romanos, el sexo era una parte legítima de la vida, pero debías tener sexo con alguien inferior y tenías que penetrarlo, no estaba permitido ser penetrado.

Es importante mantener en mente el contexto de esa sociedad, cultura y civilización para comprender las cartas del apóstol Pablo, que resultarían en una parte significativa del Nuevo Testamento. Para entender los aprendizajes bíblicos hay que comprender que fueron escritos en una civilización en donde la gente de dinero y poder ignoraban la humanidad básica de las personas que les servían, y es este tipo de explotación la que, según considera Chalke, Pablo y otros autores del Nuevo Testamento querían evidenciar y reducir en sus escrituras. Por ejemplo, cuando en 1 de Timoteo y 1 de los Corintios se hacen referencias sobre un hombre teniendo sexo con otro hombre, lo que realmente se pone de manifiesto es una relación de explotación, abuso y corrupción mediante los asesinos, mentirosos, ladrones, tacaños, calumniadores, estafadores y traficantes de esclavos. Es decir que el problema no se enfocaba en la orientación sexual, sino en la dinámica de la cultura al ejercer la explotación y abuso sexual sobre las minorías. De acuerdo con Chalke:

La gente de la que habla Pablo es aquella que abandonó a Dios, que está cargada de engaños, mentiras. Sin importar de quién esté hablando Pablo, no puede ser de las maravillosas parejas homosexuales que están en la iglesia, o los gays o las mujeres transgénero que conozco. No pueden ser ellos.

Toda esta serie de informaciones históricas ayudan a comprender que el único mensaje de la Biblia es: “No explotes. No abuses. Vivan juntos en armonía. Incluye. Trabajen en las relaciones”. En cambio, concluye Chalke, “nuestro pobre entendimiento del Nuevo Testamento ha traído miseria, persecución, opresión y rechazo a cientos de miles de millones de las personas LGBTTTIQ. Es tiempo de disculparnos por los errores que hemos hecho y seguir adelante”.