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Los 25 alimentos más adictivos del mundo, según estudios

Salud

Por: Pijama Surf - 08/27/2017

Sus componentes generan en tu cerebro efectos muy parecidos al de sustancias como la cocaína

Que en las últimas décadas se haya disparado la obesidad en el mundo no es casualidad. Estamos infestados de comida adictiva, y no es exageración: sabemos hoy que la mayor parte de la comida industrializada contiene altos niveles de alguno de los siguientes elementos: azúcar, sodio o grasa.

Los anteriores ingredientes, en altos niveles, producen en el cerebro reacciones de recompensa asociadas a adicciones tales como a la cocaína. Por ello, millones de personas en el mundo, en mancuerna con la sociedad del estrés, desarrollan un desenfrenado deseo de comer; pero no todo es su responsabilidad, ya que está comprobado que estas sustancias, sobre todo en relación con la comida chatarra, hacen a estos alimentos deliciosos y adictivos.

Recientemente un equipo de científicos de la Universidad de Michigan y el New York Obesity Research Center de Mount Sinai-St. Luke’s Hospital (EE.UU.) desarrollaron una lista de los 25 alimentos más adictivos y, desde luego, se trata de opciones de comida chatarra. No resulta extraño que pensemos en estos alimentos con mayor frecuencia que en cualquier otro:

1- La pizza

2- El chocolate (en todas sus variantes)

3- Las patatas fritas

4- Las galletas de chocolate

5- El helado

6- Las patatas fritas cocinadas

7- Las hamburguesas con queso

8- Las bebidas gaseosas

9- Los pasteles

10- Los quesos

11- La panceta (tocino)

12- El pollo frito

13- Bollería industrial

14- Palomitas con mantequilla

15- Los cereales

16- Las golosinas

17- La carne

18- Las magdalenas

19- Los frutos secos

20- Los huevos

21- La pechuga de pollo

22- Los pretzels

23- Las crackers

24- El agua

25- Las barritas energéticas

Entre las conclusiones, la investigación dicta:

El hallazgo de que el procesado era el factor más predictivo para saber si una comida estaría asociada con un comportamiento alimentario similar al adictivo es una evidencia preliminar para estrechar el rango de qué comidas están implicadas en las adicciones.

5 técnicas de inteligencia emocional para cuando conoces a alguien por primera vez

Salud

Por: pijamasurf - 08/27/2017

¿Quieres causar una buena primera impresión? Tomar en cuenta tus emociones y las de la otra persona puede ser la mejor vía para lograrlo

Conocer las emociones y saberse manejar en ellas es, sin duda, una cualidad que no muchos poseen. Aunque parezca extraño, muchas personas viven sus propias emociones con desdén o, en otro sentido, las limitan a ámbitos muy específicos como el amor o la amistad, sin darse cuenta de que las emociones se encuentran presentes en todo momento: lo mismo en el trabajo que al estar en la calle o cuando hacemos las tareas más inocuas.

En este sentido, conocer a alguien por primera vez es una de esas circunstancias en donde creemos que nuestras emociones se encuentran más o menos apartadas o al menos bajo control. En una entrevista laboral, por ejemplo, creemos que todo es profesional y serio; o, cuando coincidimos con una mujer o un hombre en una fiesta, igualmente asumimos un rol en donde queremos creer que todo está predispuesto: los intercambios, las conductas, las respuestas…

Pero no es así. Y muchas veces, cuando el encuentro no resulta en lo que queremos o suponíamos, se debe al efecto de nuestras emociones, a nuestro desconocimiento de la forma como operan en nuestra vida y, en última instancia, a cierto tipo de traición por parte de ellas.

A continuación compartimos cinco sencillas técnicas de inteligencia emocional que invitan a tomar en cuenta esas emociones que se encuentran en un primer encuentro con alguien y que inciden sobre éste. Considerarlas es el primer paso para aprovecharlas a nuestro favor.

 

Demuestra entusiasmo genuino por el encuentro

Quizá no hay nada que halague tanto a una persona como darse cuenta de que recibe el aprecio, la consideración o el respeto de otro, incluso si se trata de la primera vez que ambos entran en contacto. Una sonrisa amable, gestos de cortesía o la manifestación expresa de tu alegría por conocer a alguien pueden ser de las mejores formas de romper las barreras que suelen rodear el encuentro con un desconocido que tiene la posibilidad de adquirir importancia en tu vida.

 

Ofrece un elogio

Todos tenemos algo en lo cual destacamos. Si observas con atención y sabes escuchar, seguramente lo notarás en la persona a quien conoces: desde su estilo para vestir hasta su experiencia o los conocimientos que posee. Los elogios, además, pueden tener el efecto de aligerar una situación o volver amable a quien se encuentra tenso.

 

Recurre a las preguntas abiertas

La conversación ha tenido fama de ser un arte, y quizá esto se vuelve más evidente cuando estamos con alguien que recién conocimos y con quien parece que no tenemos de nada de qué hablar. Con todo, avivar una conversación es más o menos sencillo, pues a fin de cuentas somos seres formados doblemente por la compañía y el lenguaje, lo cual es una forma de decir que hablar es otra de nuestras necesidades básicas. Cuando una plática amenace con irse a pique y convertirse en monólogo, formula preguntas cuya respuesta sea necesariamente abierta: ¿Qué te pareció?, ¿Cómo llegaste a eso?, ¿Qué aprendiste de esa situación?, ¿Qué fue lo que más te gusto de vivir esa experiencia?, etcétera.

 

Encuentra las coincidencias

Cuando nos sentimos conectados con otros, todo fluye mejor. Puede ser que esa persona a quien acabas de conocer también se ejercite con regularidad, o quizá le guste un autor a quien tú también has leído, o hayan visto ambos una misma película… Sea un hábito, un interés, un gusto o una cualidad, es muy probable que encuentres un rasgo afín que te permita ahondar en ese vínculo que apenas comienza.

 

Llama a la persona por su nombre cuando te despidas (¡y procura no olvidarlo!)

Recordar el nombre de otra persona es una de las estrategias más sencillas para propiciar la cercanía y, sin embargo, es una de las menos practicadas. Secreta o abiertamente, a todos nos complace que un desconocido recuerde nuestro nombre incluso si lo escuchó una sola vez, y, en sentido opuesto, nos decepciona un poco que nos pidan volver a decirlo. Procura poner atención cuando alguien se presente con su nombre y emplea alguna técnica para recordarlo: asócialo mentalmente con un personaje famoso o una persona a quien conozcas bien (un familiar, por ejemplo), o repítelo cuando recién lo hayas escuchado.

 

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