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Donde hay intimidad, hay erotismo: las ilustraciones de esta artista coreana lo demuestran

Arte

Por: pijamasurf - 09/14/2017

El trabajo de esta joven ilustradora es un atisbo a la realidad de la intimidad cotidiana

Encontrar intimidad con otra persona no es una tarea sencilla. Y no es para menos. Sentirse en intimidad con alguien más es, en un sentido simbólico y también muy real, estar al desnudo frente a otro: mostrarnos ante otro como somos en realidad. Y no cualquiera puede hacerlo pero, sobre todo, tampoco puede hacerse frente a cualquiera. Quizá por eso la intimidad se consigue sólo con las personas que amamos y con quienes sentimos que también nos aman.

Esta rara coincidencia ha sido muy bien comprendida en nuestros días por la ilustradora de origen surcoreano que firma como Zipcy.

Zipcy, de 29 años de edad, reside en Seúl y hasta el momento ha dado a conocer su trabajo sobre todo en redes sociales como Instagram y Facebook. Su obra destaca no sólo por el talento con que está realizada, sino sobre todo por las emociones al mismo tiempo impresas y transmitidas, contenidas en la imagen pero suficientemente vivas como para apelar al espectador y conmoverlo.

La intimidad, en este caso, se convierte así en otra cosa: erotismo. Acaso porque cuando ocurre que podemos estar con otra persona sin fingimientos ni máscaras de ningún tipo, el surgimiento de una conexión auténtica es inevitable.

 

Este ilustrador dibujó a 100 personas durante 100 días a cambio de sus secretos

Arte

Por: pijamasurf - 09/14/2017

Un ejercicio sumamente creativo pero, sobre todo, conmovedor

Todos tenemos secretos. En cierta forma, es imposible no tenerlos. Tenemos secretos respecto a nuestra familia, nuestros amigos, nuestra pareja y podría decirse que incluso respecto a nosotros mismos.

Hay cosas que preferimos ocultar, no decir, callar incluso a nuestra propia conciencia. La mayoría de las veces no por voluntad propia, sino por una suerte de imposición que creemos haber recibido de otros.

Un hecho de nuestra vida que por alguna razón nos avergüenza, sentimientos que creemos que no debemos demostrar a otros, manías que preferimos realizar sólo cuando estamos a solas…

En este contexto, el ilustrador de origen filipino Terence Eduarte realizó un ejercicio creativo pero, sobre todo, profundamente conmovedor. Durante 100 días dibujó a 100 personas, con una condición muy particular: a cambio de uno de sus secretos más íntimos.

Así, en una transacción marcada por lo invaluable (el talento del artista, el secreto de la persona), el resultado fue un álbum sumamente emotivo, por momentos también doloroso, a veces cómico y en todos los casos singular. Retratos en donde se combinan el individuo y la cultura a la que pertenece: los sentimientos que aunque pueden entender otros, por alguna razón la persona elige llevarlos a cuesta en soledad.

Compartimos a continuación una selección de las ilustraciones. Debajo de la viñeta se encuentra el secreto compartido con Eduarte.

 

La semana pasada cumplí 28 años y nadie lo recordó. Ni una llamada, ni un mensaje de mis amigos o de mi familia. Así que me levanté al día siguiente, salí de mi casa y lloré en silencio. Mi perro se acercó y empezó a llorar también. Fue lo más hermoso que alguien ha hecho por mí.

 

Quemé la nota suicida que escribí hace 1 mes. Hoy es un buen día.

 

Siempre pregunto a mis amigos si están bien, pero la gente pocas veces pregunta cómo estoy yo.

 

A veces me siento solo incluso si estoy con amigos. Cuando estamos juntos, me siento como si fuera un anuncio publicitario.

 

Hago lo mejor que puedo para que que la gente esté feliz, pues sé cómo es sentirse absolutamente insignificante. No quiero que nadie más se sienta así.

 

Le dije a mi hijo aún no nacido que no estaba lista para ser amada por él. Al día siguiente aborté.

 

Han pasado 2 años y medio y aún no puedo decir a las personas a mi alrededor que soy VIH positivo. En vez de enfocarme en lo que puedo hacer, hago trabajo voluntario para ayudar a cambiar el estigma en torno al VIH.

 

Quería visitar a mi abuela en el hospital pero era una caminata larga y me dio flojera. Al día siguiente, falleció.

 

Le digo a la gente que mi mamá murió de cáncer, cuando en realidad murió de cirrosis alcohólica. No quiero que los demás piensen que era una madre horrible. Éramos cercanas, no importa cuán diferente la hacía a veces el alcohol.

 

Perdí mi sonrisa hace tiempo. Ahora voy a todos lados esperando que nadie noté que esta no es más mi sonrisa.

 

Creé una amiga imaginaria como mecanismo de supervivencia para mi depresión. Ahora quisiera hacerla desaparecer, pero ella siempre regresa.

 

Mis amigos me rechazaron porque creen que soy gay. Intenté decirles que no lo soy, pero he comenzado a darme cuenta de que tal vez ellos tengan razón. Estoy perdido entre ellos y mí mismo.

 

Me pregunto constantemente qué piensan de mí los demás. Y no creo que eso sea saludable.

 

En general me considero agradecida y feliz por lo que tengo en mi vida. Pero siempre siento como si hubiera un gran hueco oscuro que nadie entiende en mi corazón. Cierto dolor simplemente no se va y me esfuerzo mucho por vivir con él.

 

Un día regresé de la universidad y enfrente de mis amigos mi mamá me dijo que me cubriera las piernas. No quería que ellos se dieran cuenta de que yo había ganado peso y, dijo, lo había hecho para protegerme de las habladurías. Ese comentario no abandonó mi mente y he sido bulímica desde entonces.

 

No sé lo que quiero…

 

Siempre he sido a la que dejan en una relación. He pensado que está bien. Intento convencerme de que estoy bien. Pero hay noches en que tengo crisis repentinas y me hago muchas preguntas. ¿Hay algo malo conmigo? ¿De verdad no soy alguien por quien valga la pena luchar?

 

Inventé una gran parte de mi vida. La gente piensa que algunas cosas de verdad ocurrieron, pero la verdad es que muchas de mis historias son falsas.

 

Mi primera relación fue una de abuso físico y emocional. Cuando finalmente terminó, pasó algún tiempo antes de acostumbrarme a la idea de que el amor podía expresarse en formas distintas a las que había experimentado.

 

Engañé a varios hombres, y ahora que encontré al amor de mi vida, él no estaba preparado para mí. Salía conmigo mientras aún veía a su ex. Si existe algún ejemplo del karma en su forma más pura, más dolorosa y más justificada, es esta.

 

Exagero las cosas y constantemente hago de mí el centro de atención porque me aterra ser olvidado.

 

Hace 5 años sorprendí a mi tercera novia engañándome. Esa fue la ocasión en que decidí tener un novio.

 

Comparto fotos e historias en las redes sociales para mostrar cuán interesante y colorida es mi vida, cuando en realidad es justo lo opuesto.

 

Tengo una rara obsesión por oler el aroma del papel y escuchar el sonido del pasar de las páginas.

 

Nunca aprendí a nadar, así que le digo a la gente que soy alérgico al cloro. Es muy vergonzoso.

 

Me avergüenza sentir placer porque mis amigos peleen con sus parejas. Me hace sentir bien respecto de estar perpetuamente soltera.

 

Compro cosas que no puedo pagar para hacer pensar a los demás que soy alguien que no soy. Ellos ven Prada y Burberry, mientras que mi cuenta de banco está a punto de arruinar mi vida.

 

Fui drogada y violada por alguien a quien conozco pero no soy capaz de decirlo por temor a recibir la culpa de la víctima. Pero la mayor parte del tiempo no puedo más que culparme a mí misma.

 

Me gusta jugar con los sentimientos de otras personas porque soy inseguro respecto a los míos.

 

Puedes encontrar más ilustraciones en el perfil de Instagram de Terence Eduarte. Y te recordamos que igualmente encuentres a Pijama Surf en esta misma red social.

 

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