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Sismos en cifras: un comparativo de los temblores de 1985 y 2017 en la Ciudad de México

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/26/2017

Números de los dos trágicos eventos que ha vivido México, y particularmente la CDMX, dos 19 de septiembre

Dos grandes y destructivos sismos han sacudido a México con una extraña coincidencia: el 19 de septiembre del 1985 y el 19 de septiembre del 2017. A continuación, una serie de datos para entender la magnitud de estos fenómenos y los daños  que han dejado.

 

-Por el momento en las cuentas del sismo del 2017 en la CDMX hay 350 inmuebles inhabitables; 11 mil 200 con daños, de los cuales ya se verificaron 9 mil 526. De éstos, hasta el momento hay 360 con código rojo (daños graves), mil 136 con código amarillo y 8 mil 30 con verde.

-38 edificios derrumbados completamente en el 2017 por el sismo del 19-S (60 con derrumbes significativos) en la CDMX.

-Juntando el sismo del 7 de septiembre, en el país hay más de 1116 mil viviendas dañadas en Chiapas y Oaxaca, y más de 300 mil damnificados; en Morelos, 10 mil viviendas dañadas; por lo menos 5 mil escuelas y 5 mil comercios dañados.

-En el sismo del 1985 se derrumbaron completamente 412 edificios en la CDMX y se dañaron gravemente 3 mil 124. 

-Hasta el momento, según el gobierno de la CDMX, en la ciudad hay 169 muertos, 57 hombres, 112 mujeres y 27 menores de edad; 69 rescatados, 37 de los cuales están hospitalizados, 11 en estado grave (estas cifras probablemente asciendan).

-En el país, el sismo del 19-S ha dejado 332 muertos hasta el momento (estas cifras probablemente se incrementen).

-El Registro Civil de la Ciudad de México definió la cantidad de muertes, incluyendo causas asociadas, de los dos terremotos de 1985 en 12 mil 843 (algunos señalan que esta cifra es muy conservadora). Esta cifra fue rectificada en el 2015; anteriormente, el mismo organismo había manejado la cifra de 3 mil 692.

-El sismo del 19 de septiembre del 2017, siguiendo la escala de magnitud logarítmica, liberó 32 veces menos energía que el del 2017 (los grandes daños del 2017 se deben a que el epicentro del sismo fue más cercano a la CDMX que el de 1985, lo cual generó una mayor intensidad sísmica).

-Pese a que el sismo del 2017 sólo registro 7.1 grados de magnitud en la escala Richter, el mapa de aceleración estimada del valle de México registró una aceleración máxima de 58.83cm sobre segundo cuadrado en el 2017; en 1985 se registró una aceleración máxima de 32.56, de acuerdo con datos de la UNAM. La magnitud mide la energía liberada, mientras que la intensidad mide la manera en que esta energía se propaga a través del subsuelo. La intensidad del 2017 se explica, en parte, por la cercanía del epicentro.

-El epicentro del 2017 se produjo a 120km de la CDMX; el de 1985 ocurrió a 600km de distancia.

 

* Con información de El Universal, El País, Milenio, Gobierno CDMX

En los mares de Australia, un grupo de científicos encontró una zona de congregación de pulpos con toda la apariencia de una ciudad construida por ellos mismos

La inteligencia de los pulpos y otros cefalópodos es sorprendente y en algunos casos increíble, sobre todo para una especie como la nuestra que, culturalmente, ha desarrollado la creencia de que somos el pináculo de la evolución.

Los pulpos, sin embargo, son uno de los mejores ejemplos de que la capacidad cerebral bien puede tener otras expresiones y seguir otros desarrollos además del que puede observarse en el caso del ser humano.

El descubrimiento que ahora reseñamos abona a dicha reputación de los pulpos, pues durante muchos años los científicos que investigan su comportamiento solían considerarlos animales solitarios, pero a partir de hoy esa creencia podría ser puesta en duda.

De acuerdo con el reporte de una investigación publicada recientemente en la revista especializada Marine and Freshwater Behavior and Physiology, en las inmediaciones de la bahía de Jervis (al sureste de Australia) fue descubierta en las aguas submarinas una estructura en torno a la cual se observaron varios pulpos reunidos, comunicándose y al parecer incluso habitando.

Además de que este hallazgo cuestiona la idea de la aparente falta de comportamiento social de los pulpos, tiene relevancia porque la estructura encontrada no tiene un origen natural, sino que aparentemente es una construcción expresa de los moluscos.

Antes, en el 2009, se realizó una observación similar, en la misma zona de las aguas australianas, de una reunión considerable de cefalópodos en torno a un punto específico. Entonces se presumió que el objeto por el cual los pulpos se concentraban en esa área era un artefacto humano no identificado, de aproximadamente 30cm de largo, incrustado con firmeza en el suelo marino y posiblemente metálico, mismo que había caído al mar y que por su rareza en el contexto submarino había servido de punto de referencia para los pulpos. En aquella ocasión los científicos bautizaron el lugar como “Octópolis” (por los octópodos, el orden de moluscos al que pertenecen los pulpos, por sus ocho brazos, y “polis”, la palabra griega para ciudad).

No obstante, en este descubrimiento la expedición no observó ningún objeto en específico que congregara a los pulpos, sino más bien “construcciones” al parecer propias, elaboradas con conchas y otros restos de moluscos de los que usualmente se alimentan (almejas, ostiones, etc.) y, asimismo, aprovechando las formaciones rocosas del suelo submarino. A esta segunda ciudad los científicos la bautizaron como “Octlantis”, que en español se traduce como “Octlántida” (en alusión al mito griego de la Atlántida, la ciudad submarina mítica mencionada por Platón en un par de sus Diálogos, ejemplo de sabiduría y destruida por su soberbia). 

(Cada una de las letras señala un pulpo residente de "Octlántida")

Cabe mencionar, por otro lado, que en esta segunda ciudad los investigadores se toparon con un fenómeno hasta ahora inédito y que no alcanzan a explicar: la violencia. Aparentemente, en “Octlántida” los pulpos macho pasan buena parte de su tiempo peleando entre sí, persiguiéndose y echando a sus congéneres de las construcciones que sirven de sus guaridas. Una consecuencia más previsible es que un punto de reunión como este atrae naturalmente a los depredadores, un desafío que los pulpos tendrían que resolver si persisten en habitar su "ciudad".

(Un pulpo expulsado de "Octlántida")

El descubrimiento, como decíamos, pone en duda la idea ampliamente difundida de que los pulpos son animales que viven solitariamente, pero también, como lo sugiere David Scheel, autor principal del estudio y adscrito a la Universidad Alaska Pacific, podría ser evidencia de que la selección natural sigue caminos similares sin importar la especie de la cual se trate, en este caso, llevando a los pulpos a un comportamiento social complejo equiparable al que presentan especies vertebradas complejas.

 

Imágenes: Scheel et al