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Utiliza estos sonidos para obtener el poder de cada uno de los 5 elementos, sanar ciertas zonas del cuerpo, sus padecimientos asociados y activar cada chakra. Aquí una meditación que ha sido practicada por más de mil años en las tradiciones tántricas

Las grandes religiones de la India comparten la noción de que el universo tiene su origen en el sonido. La creatividad misma del universo es sonido o vibración y este sonido primordial es lo que da a luz literalmente a los mundos y a los cuerpos materiales que experimentamos. En otras tradiciones también tenemos esta noción del sonido y las letras como principios creativos -la palabra o Logos que se menciona en la Biblia y las letras en las cuales la luz de Ein Sof se cristaliza, formando el universo en la cábala, por sólo citar dos conocidos ejemplos entre muchos más.

El sonido primordial para las tradiciones que se desprenden de los Vedas es OM. Son numerosos los Upanishads que igualan a la sílaba OM con el Brahman, lo Absoluto, aquello de lo cual el universo surge (no confundirse con la deidad Brahma). OM es superior a los dioses -se dice que es el sol de los dioses- y es la forma sonora o vibratoria de lo absoluto. En sánscrito se utiliza la palabra "pranava" para referirse a OM. Esta palabra puede interpretarse de formas diversas; por una parte hace referencia a un sonido o alabanza (vía la raíz nu) previa (pra) a algo, tal vez al sonido previo a la manifestación del cosmos, y por otra parte una interpretación hierática se encuentra en el Athatvashikha Upanishad: "Aquello que causa que los pranas se postren, se fusionen con el Paramatman (el Ser Universal) y se identifiquen con Él, eso es pranava". Los pranas son las energías o vientos que construyen el cosmos material, tanto en términos macrocósmicos como microcósmicos, ya que construyen también el cuerpo humano a partir de la energía que codifica karma.

La sílba OM es considerada la madre de todas las sílabas semilla o bija mantras, estos son mantras que captan la forma o energía de un dios o un poder en una sílaba. Son la base de la economía mágica de diversas tradiciones, especialmente importantes en las tradiciones tántricas, entre las cuales se incluye también el budismo tibetano (que toma sus mantras del sánscrito). Se dice que un mantra es el avatar sonoro de una divinidad, esto es, su manifestación o potencia en el mundo. El académico Guy Beck escribe en su libro Sonic Theology:

la forma en la que el adepto utiliza las fuerzas creativas del lenguaje es a través de la ciencia del mantra, la cual goza de un estatus único en el tantrismo... un mantra tántrico es una forma compacta del dios o del poder que 'es' en esencia... Se cree que los mantras crean su propio tipo de resonancia en el espacio, en la dimensión del sonido sutil o vibración, llamada Nada. Ya que se considera que todo en la creación es una compleja red de resonancia, el usuario del mantra está consciente del inmenso poder a su disposición.

La sílabas semilla no significan algo, no son signos de algo más, son en sí mismas lo que nombran. La sílaba para fuego, por ejemplo, Ram, es el fuego mismo, tanto en su aspecto concreto como en su aspecto arquetípico -merece repetirse: no es el sonido del fuego, es el fuego. Así, algunos adeptos mantienen que repetir esta sílaba puede no sólo producir el calor o la energía purificadora del fuego, puede generar la aparición material del elemento fuego (un pequeño incendio de la palabra) -esto, sin embargo, requiere la concentración del yogui, el tapas, el samadhi. Es en este sentido también que estas sílabas son llamadas semillas: tienen el poder de hacer germinar la fuerza que llaman. Como escribió el etnobotánico y psiconauta Terence McKenna: "El verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras. Y si conoces las palabras de las cuales está hecho el mundo, puedes hacer con él lo que quieras".

Existen diversos bija mantras. Unos son los llamados shakti mantras (Hrim, Aim, Klim, Hum, Shrim, etc.), los cuales mueven o controlan diferentes energías (de sanación, sexual, creatividad y demás), ligados también a diferentes dioses. En este caso lo que nos interesa son los bija mantras de los elementos; éstos son sílabas formadas con las semivocales del sánscrito, el lenguaje que es considerado perfecto, en el cual los sonidos corresponden a la esencia de las cosas y no son designaciones arbitrarias. Sonidos o letras que fueron escuchadas por los sabios védicos, los rishis. Hay que mencionar que la tradición tántrica que adora a la diosa Kubijika (una secta altamente esotérica) utiliza otras sílabas (las cinco pranavas) ligadas a los elementos.

Las sílabas o mantras de los elementos son:

Lam -tierra (prithivi) zona genital, primer chakra, color amarillo

Vam -agua (apas) ombligo, segundo chakra, color blanco

Ram -fuego (agni) plexo solar, tercer chakra, color rojo

Yam -aire (vayu) corazón, cuarto chakra, color verde o negro

Ham -espacio (akasha) garganta, quinto chakra, color azul

Cuatro de estas sílabas corresponden a una semivocal del sánscrito; éstas son letras que conectan lo inmanifiesto con lo manifiesto, o lo que antecede a la creación con la creación, como sílabas bisagras entre lo espiritual y lo material y, tal vez, de ahí el poder de transformar la realidad y materializar la energía o el deseo. Las vocales son algo así como la energía primordial y las consonantes son los componentes aglutinantes con los que esta energía construye el mundo -como punto de enlace o vaso comunicante se encuentran las semivocales, las cuales corresponden a los elementos, que son la primera configuración de la energía informe como forma material o lo primero que surge del sonido creativo. 

La primera asociación entre estos sonidos y los chakras que se conoce aparece en uno de los llamados Yoga-Upanishads, el Yoga Tattva Upanishad, donde se recomienda meditar sobre estos cinco sonidos en relación a los cinco elementos, una deidad, un color y una forma geométrica. Practicar esta meditación, se dice, permite alcanzar el siddhi o poder de cada uno de estos elementos y, finalmente, un estado que trasciende la muerte. El texto señala que se debe meditar en el elemento tierra con la forma de un cuadrado dorado y el dios Brahma; en el caso de agua una medialuna, el color blanco y la deidad Narayana; el fuego es regido por Rudra, un triángulo y el color rojo; aire o viento por una forma hexagonal de color negro y contemplar a Ishvara; el espacio tiene la forma de un punto o gota (bindu) y corresponde a Shiva (el texto no menciona color, habla de un brillo puro como un cristal). Algunas de las formas y colores que el texto menciona no coinciden completamente con la forma que se enseña esta práctica en el hatha yoga, donde generalmente se utiliza el verde para el aire y el azul para el espacio. Igualmente, las regiones del cuerpo que el texto atribuye a cada elemento no son exactamente las mismas.

La práctica más o menos estandarizada en el yoga moderno actualmente consiste en recitar cada una de las sílabas semilla y visualizar el color y la forma en el chakra asociado (generalmente, se ha eliminado a los dioses particulares; en las diversas escuelas tántricas se entonan las sílabas semilla y se visualiza a la deidad correspondiente emerger de la forma y el sonido de la sílaba). Comúnmente, se toma cierto tiempo en cada chakra y al alcanzar el sexto y séptimo chakra se canta OM. El Yoga Tattva habla de detenerse 2 horas en algunos de los chakras para activar realmente el elemento.

Los beneficios de cada mantra semilla son, según el médico ayurveda David Frawley: 

Lam da estabilidad, contentamiento, tranquilidad. Fortalece Venus y Marte y contrarresta efectos maléficos de Saturno.

Vam da movimiento, vibración, fluidez y fortalece Venus, Júpiter y la Luna.

Ram da poder y fuerza y fortalece el Sol, Marte y Ketu (planeta de la astrología védica). 

Yam da movilidad, velocidad y dirección y fortalece Mercurio.

Ham brinda amplitud, fuerza y penetración. Fortalece Mercurio y Júpiter.

OM está asociado con el Sol y los aspectos más sutiles y espirituales.

Todos estos beneficios se pueden expandir de manera analógica entendiendo las características asociadas a cada elemento y buscando su asociación con diferentes partes del cuerpo, órganos, sistemas y demás. 

Por último, puede resultar útil abundar sobre la entonación apropiada de OM dentro de la práctica y su significado. La sílaba OM, en este caso, debe pronunciarse antes -al inicio de toda práctica- y al final en el recorrido ascendente de los chakras. OM en realidad está compuesto por las vocales sánscritas A, U y M. El filósofo Evan Thompson en su libro Waking, Dreaming, Being, explica los componentes de OM según la famosa relación que hace el Mandukya Upanishad:

A expresa el estado despierto, un sonido áspero producido por la boca bien abierta. U expresa el estado de sueño, un sonido sutil producido con la ayuda de los labios y M expresa el sueño profundo, con labios cerrados. Reverberando en la garganta mmm vocaliza el gozo de la conciencia sin sueño del sueño profundo... El cuarto no tiene fonemas constituyentes. Podemos pensar en él como el silencio del cual todos los sonidos emergen o como la unión de los tres fonemas en una sílaba: OM, expresando la unidad de los tres estados en la única conciencia no-dual.

La tradición védica dividió los estados de conciencia en tres apartados y un cuarto que los trasciende y a la vez los absorbe y engloba. La A corresponde a la vigilia, la U al estado de sueño y la M a los sueños profundos. Pero la tradición indica que AUM en realidad tiene cuatro medidas, el cuarto es el silencio del Brahman, o el también llamado turiya, el cuarto estado que engloba a todos los demás, que es el de la conciencia no-dual absoluta, el estado en el cual no existe diferencia entre atman y Brahman, entre el ser individual y Dios. 

Seguramente, una de las mejores explicaciones de cómo cantar OM y su significado esotérico puede encontrarse en la obra de Mark Dyczkowski, uno de los principales expertos que existen actualmente en el tantrismo shaiva. En este video Mark explica cómo entonar las tres medidas de OM y cómo seguir con la respiración el silencio de la cuarta medida del mantra (que no tiene medida), la cual sube al Brahman. En el minuto 28:00, Mark explica exactamente la forma correcta de cantar OM. Esta es la meditación que pone en práctica la famosa frase del Maduka Upanishad: "Om es el arco, la flecha es el ser individual [atman], el blanco es es Brahman".

 

Esta es la receta para escapar de la Matrix y conseguir el estado de un Cristo o un Buda, según Philip K. Dick

Philip K. Dick dijo en una conferencia en 1977: "Vivimos en una realidad programada computacionalmente y la única pista que tenemos es cuando una variable es cambiada y una alteración en nuestra realidad ocurre". Sus ideas prefiguran indudablemente la noción desarrollada en la trilogía The Matrix. Una serie que, como ha notado el profesor Robert Thurman, tiene notables influencias budistas  (la Matrix del budismo se llama samsara) y que ha producido la gran metáfora de nuestro tiempo para referirse a una sensación milenaria: la sospecha de que el mundo que experimentamos convencionalmente es una ilusión. En su laberíntica y obsesiva reflexión en torno a una serie de visiones místicas que ocurrieron el 2/3/1974, plasmadas en The Exegesis, curiosamente Dick, un gnóstico cristiano, da como posible escapatoria a este dédalo ilusorio que hoy llamamos La Matrix el camino del bodhisattva. Dick cuenta sobre el protagonista de un texto que pensaba titular The Owl:

Sólo escapa verdaderamente del laberinto cuando decide regresar voluntariamente (volverse a someter al poder del laberinto) para beneficiar a aquellos que siguen atrapados dentro de él. Esto es, nunca puedes irte tu sólo, para salir debes de elegir llevar a los demás... ésta es la paradoja última del laberinto, la ingenuidad quintaesencial de su construcción, que la única vía de salida es una vía de regreso voluntaria (al interior de su poder), que es lo que constituye el sendero del bodhisattva.

Dick refuerza esta misma idea: "Si existe la felicidad, debe de surgir de voluntariamente entregar el propio ser en intercambio por participar conscientemente en el destino de la unidad total". En otras palabras, el héroe de la Matrix, el bodhisattva, el hacker, es aquel que descubre que la realidad más allá de la ilusión del programa o simulacro es una completa interdependencia entre todos los seres, lo cual es la semilla indestructible de la compasión. La motivación de la compasión, de la renuncia y la entrega en favor de los demás es la sabiduría de que los otros son parte de mí; si el universo entero es la experiencia de un sólo cuerpo o mandala, entonces la compasión surge de manera tan espontánea como cuando uno quita los dedos del fuego (ese fuego es el samsara, es la Matrix). En el budismo tántrico, la compasión constituye el insuperable método (upaya) para alcanzar la iluminación y despertar del sueño del samsara. 

Este intersticio o glitch divino en la arquitectura de la Matrix o del laberinto (este hilo de Ariadna), que Dick descubre como la compasión, es justamente lo que unen al budismo y al cristianismo. También en The Exegesis, Dick escribe: "Cristo es Buda homologado como bodhisattava". El acto crístico es un acto de compasión pura: sacrificar su vida para salvar a los demás; coincide con el juramento del bodhisattva: dedicar incontables vidas a liberar a todos los seres, permanecer dentro del samsara hasta que todos los seres alcancen la liberación. Siguiendo con esta incursión gnóstica en el budismo mahayana, Dick escribe que "la cualidad más alta de la compasión es el único poder capaz de resolver el laberinto... La verdadera medida del hombre no es su inteligencia o su éxito en este sistema demente. No, la verdadera medida del hombre es esta: qué tan rápido puede responder a la necesidad de los demás y qué tanto de sí mismo puede dar". Aquí hay un claro eco bíblico, sólo quien es capaz de dar su vida (esta vida mundana, este polvo) podrá obtener la vida eterna, pero no será ya alguien, un individuo, sino será la divinidad misma: Cristo, Buda... La muerte de nuestra personalidad separada, de nuestro ego, es la semilla de la vida del espíritu. Pero esa vida del espíritu más que una fase nueva es la condición original que siempre ha existido, innata y por lo tanto inmortal. Con esto llegamos también a otro de los conceptos esenciales de la teología de Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción que era en realidad uno de los grandes místicos del siglo XX. Tomando de Platón pero en comunión también con del camino tántrico del budismo vajrayana, Dick mantiene que el remedio para sanar esta condición de estar perdidos en el laberinto (en el samsara) es la anamnesis, la pérdida de la amnesia que nos caracteriza. "Recordaste tus orígenes, y eran de más allá de las estrellas". En el budismo tántrico se asume la condición original, la noción de la pureza primordial, la naturaleza búdica inherente (o tathagatagarbha), como la realidad presente, así la base del sendero se vuelve indivisible del fruto (el proyecto de volverse budas se nutre de la visión de que ya somos budas). En otras palabras, se trae a mente, se recuerda (mindfulness, sati) la propia naturaleza búdica, la luz del origen (allende las estrellas y allende lo humano). Asimismo, el hecho de que la salida del laberinto constituya precisamente permanecer en él desde la perspectiva de la compasión intuye ya una noción que no está del todo desarrollada en la visión de Dick (y que quizás entre en conflicto con el dualismo del gnosticismo cristiano), esto es, la no-dualidad. En el sentido más profundo, cuando se ha realizado el cambio de perspectiva de la compasión y la integración de la totalidad en uno, el laberinto ya no es un laberinto (es un espacio sin límites), no hay separación entre afuera y adentro, el samsara es nirvana, pero, nos dicen las tradiciones místicas, es sólo entendido y experimentado por alguien que ha alcanzado un estado como el de un cristo, un bodhisattva, un tzadikim, etc.

En la películaThe Matrix: Revolutions, el clímax de la saga se produce con un enfrentamiento entre el Agente Smith y Neo. Neo logra conquistar el último obstáculo, así reconociendo completamente su propia naturaleza búdica como "The One", convirtiéndose antes en su enemigo, absorbiéndolo en él mismo a Smith. Al lograr esto, la Matrix estalla en la vacuidad que siempre fue, sólo vacío radiante. Para el budismo mahayana la vacuidad necesariamente implica la compasión y viceversa (este extenderse de Neo en Smith es un reconocer la vacuidad de la identidad y una compasión, un sentir-con). Las cosas están vacías ya que no tienen existencia inherente, no existen desde su propio lado sino solamente en interdependencia con todas las otras cosas; la compasión surge espontáneamente de reconocer esta interdependencia, incluso podríamos decir que la compasión es esa misma interdependencia: el acto reflejo que surge espontáneamente de saber que en cada cosa se reflejan todas las otras cosas (como en el caso del mítico collar de perlas de Indra, una de las más hermosas metáforas de la naturaleza del universo).

Dice Dick: "Somos cosmocrators olvidadizos, atrapados en el universo de nuestra propia hechura". Es la ignorancia de que este mundo es generado por nuestra propia mente la que perpetúa el estado de sufrimiento, la que sigue reproduciendo un sueño. Sufrimos y sentimos dolor porque creemos que el sueño es real y que estamos separados de los otros, pero ese mismo sufrimiento es lo que nos motiva a actuar, descubrir la verdad y despertar. "En un sentido muy real, el dolor que sentimos como criaturas vivientes es el dolor de despertar... la presión de este dolor nos motiva a buscar respuestas o, lo que es lo mismo, nos motiva a una mayor conciencia". Este es exactamente el entendimiento de la primera noble verdad del Buda.

Twitter del autor: @alepholo