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¿Qué significan los tatuajes de los marineros? Esta ilustración lo explica con claridad

Arte

Por: pijamasurf - 10/22/2017

Si es cierto que los tatuajes suelen narrar la historia de quien los posee, en el caso de los marineros cada símbolo tiene un significado muy especial.

En los tatuajes, uno de los estilos más conocidos es aquel que está hecho sobre todo de figuras alusivas al oficio de marinero. Barcos, anclas, sogas, sirenas y algunos otros motivos pueden grabarse sobre la piel de una persona, por gusto pero también porque alguno aluda a un significado muy específico. 

En la imagen que ahora compartimos, la ilustradora Lucy Bellwood realizó una imagen sencilla y notablemente clara sobre el significado de algunos de los tatuajes más frecuentes en la piel de los marineros. En parte, el dibujo de Bellwood se desprende de su propia experiencia náutica, pues como narra en su sitio, en un par de ocasiones ha navegado en mar abierto: una abordo del último buque ballenero de madera y, a inicios de 2017, en la expedición científica del Schmidt Ocean Institute a bordo del Falkor, un buque de investigación que surcó el océano Pacífico. La también caricaturista condensó ambos viajes en un par de creativos e interesantes cómics que pueden encontrarse en este enlace y en este otro.

Compartimos a continuación la imagen, traduciendo su contenido y, en algunos casos, agregando algunas anotaciones que creímos pertinentes.

Un barco completamente aparejado: El marinero ha pasado por el Cabo de Hornos. Uno de los puntos más australes del planeta, el Cabo de Hornos (en el sur de Chile) representa fue para los marineros uno de los puntos decisivos de la navegación, especialmente comercial, pues antes de la apertura del Canal de Panamá (en 1914), los intercambios entre Europa y buena parte del resto del mundo seguía la ruta clipper, que pasaba necesariamente por el Cabo de Hornos. Por lo demás, esta zona tiene fama de ser de navegación difícil.

Golondrina: Una por cada 5 mil millas náuticas recorridas. Una milla náutica equivale a 1,852 kilómetros, con lo cual cada golondrina tatuada vale por 9,260 km recorridos en alta mar.

Ancla: Una sola ancla significa que el marinero ha cruzado el Atlántico o que fue un marinero mercante.

Soga: Una soga anudada alrededor de la muñeca indica que el marinero tiene el rango de marinero de cubierta (en inglés, deckhand, traducido también como “grumete”).

Anclas cruzadas: Cuando se encuentran sobre la palma de la mano, entre los dedos pulgar e índice, aluden a la amistad con un contramaestre.

Mujer hula: Marineros estadounidenses que estuvieron en Hawái.

Cerdo y gallo: Durante la Segunda guerra mundial, los tatuajes de un cerdo y un gallo prevenía al marinero de morir ahogado. Los gallos y los cerdos eran embarcados entonces en jaulas que flotaban, por lo cual frecuentemente se les encontraba como únicos sobrevivientes de un naufragio.

HOLD FAST: Las palabras HOLD y FAST (que juntas se pueden traducir como “AGARRA FUERTE”) se escribían en los nudillos de cada mano, con la esperanza de que al marinero diera un buen agarre en los aparejos.

Cañones cruzados: Significan servicio naval militar.

Caparazón de una tortuga: Obtenido tras la iniciación en la Corte del Rey Neptuno después de haber cruzado el ecuador.

Estrella náutica: Para que un marinero siempre encuentre su camino a casa.

Otros tatuajes y sus significados

Rosa de los vientos: igualmente, para que un marinero siempre encuentre su camino a casa.

Cruces: en las plantas de los pies, para mantener alejados a tiburones hambrientos.

Daga atravesando una rosa: un marinero leal y dispuesto a luchar con todo, incluso con algo tan dulce como una rosa.

Dragón: un marinero que sirvió en China.

Dragon dorado: tatuado cuando el marinero cruzó la línea internacional de cambio de fecha (en el océano Pacífico).

Arpón: la marca de un ballenero o de un miembro de una flota pesquera.

Rey Neptuno: ganado cuando el marinero cruza el ecuador.

Palmera: marineros ingleses que, durante la Segunda guerra mundial, formaron parte de cruceros en el Mediterráneo, o marineros estadounidenses que pasaron una temporada en Hawái.

 

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Jorge Luis Borges y Terence McKenna: la realidad de los sueños y la imaginación, literatura fantástica y psicodelia

Arte

Por: pijamasurf - 10/22/2017

Las extrañas pero fascinantes convergencias entre Borges y McKenna, dos maestros de la exploración de la imaginación, de una curiosidad irreprimible

Terence McKenna y Jorge Luis Borges son personajes muy diferentes. Uno fue una celebridad de los principios de Internet, exponente de la cultura psicodélica, del DMT y los hongos, de un regreso al paganismo o a las culturas tribales, de un impulso hacia la deificación de la naturaleza a la vez que la utilización de la tecnología para surfear los misterios de la conciencia humana. McKenna escribió algunos libros y realizó investigación etnobotánica, pero sobre todo se le recuerda por sus conferencias y diálogos, con su voz sumamente nasal y su semblante de duende. En cierta forma fue un activista, llamando a abandonar la cultura de la programación masiva y a explorar la propia conciencia. De Borges no es necesario hacer un semblante biográfico, basta decir que es el escritor más importante en lengua española del siglo XX.

El académico William Rowlandson, experto en Borges, hizo una interesante participación en la conferencia Breaking Convention ligando el pensamiento de Borges y McKenna a través de una misma curiosidad intelectual, una capacidad de asombro y un agnosticismo. Rowlandson dice que él no tomó LSD o fumó cannabis a los 15 años, como algunos de los asistentes a esa conferencia, sino que leyó a Borges desde los 15, y eso ha sido su experiencia del despertar de la imaginación. El académico británico señala que ambos autores entendieron "que la realidad es simbólica y que la realidad se comunica con nosotros tanto como nosotros con ella". McKenna decía que la naturaleza no es muda -a diferencia de lo que creía Sartre- sino que es una matriz lingüística, que permanentemente se comunica a sí misma. Ambos autores vivieron la articulación de una asombrosa paradoja, "el incesante impulso a entender algo que es ininteligible" o al menos inexplicable, aquello que "entendemos que no se puede entender, pero aun así buscamos entender" -es inefable, es inexplicable, pero no nos damos por vencidos, y hay una cierta belleza en esta búsqueda paradójica del acertijo de la existencia que nunca podremos responder. Esto era algo que le importaba enormemente a Borges, quien se definía, al igual que McKenna, como agnóstico: "ser agnóstico quiere decir que todo es posible, incluso Dios. Hasta la Santísima Trinidad. Siendo agnóstico vivo en un mundo más grande y más fantástico, casi espectral". McKenna escribió reiteradamente que "el universo no sólo es más extraño de lo que creemos, es más extraño de lo que podemos imaginar". Y expresó su amor al asombro: "Vivir en la dimensión psicodélica es vivir en una atmósfera de continuo desdoblamiento de entendimiento para que cada día sepamos más y veamos las cosas con mayor profundidad".

En una notable entrevista Borges habla sobre la importancia de la palabra asombro en su obra, una palabra que hace pensar en una sombra y en algo a la vez incognoscible. Borges dijo estar sintiendo asombro y azoro permanentemente. Este es el estado base del lector y del escritor de historias de fantasías, de aventuras especulativas. La sustancia misma de su obra es el asombro, que por otra parte, según Aristóteles y Platón, es el origen de la filosofía. Otro término importante es el de "horror sagrado", una mezcla de misterio, temor y una sensación numinosa. Y otra palabra importante es la inglesa "amazement", que le gustaba tanto a Borges: sentirse en un laberinto, la sensación de perplejidad y asombro que produce la existencia, que es como un laberinto. En su poema "Los enigmas":

Qué errante laberinto, qué blancura
ciega de resplandor será mi suerte,
cuando me entregue el fin de esta aventura

la curiosa experiencia de la muerte?
Quiero beber su cristalino Olvido,
ser para siempre; pero no haber sido.

Una sensación de perplejidad y asombro que McKenna describía dentro de sus viajes al interior del "crisantemo" del DMT; cruzaba el umbral y era recibido por un extraño orden de realidad donde raros seres lúdicos -los famosos "machines elves"- manipulaban la realidad usando el lenguaje y presentaban al psiconauta un acertijo, un enigma.

Dice Rowlandson que en Borges vemos que la experiencia de los sueños o de la imaginación es tan real o valiosa como la realidad -por ejemplo, leer a Chesteron le hizo a Borges conocer más Londres que cuando fue a Londres a caminar por sus calles. Mckenna, por supuesto, sugiere que las experiencias psicodélicas pueden ser tan reales como la realidad. La realidad y la imaginación disuelven sus fronteras en estos dos autores. No hay necesariamente un "afuera" en oposición a un "adentro". Todo es un signo, un símbolo, algo que nos cifra y deletrea. 

Una de las citas más famosas de McKenna dice: "La realidad tiene una naturaleza sintáctica -el verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras. Y si conoces las palabras de las cuales está hecho el mundo, puedes hacer con él lo que quieras". Por supuesto, Borges compartía esta noción, habiendo imaginado la piel de un tigre como un texto divino, el universo como una inmensa biblioteca o una letra (Aleph) que contiene el universo entero sin superponerse. McKenna se interesó por la magia ceremonial y la alquimia; Borges por la cábala y las experiencias visionarias de personajes como Swedenborg o Böhme.