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Las cámaras de laptops y demás aparatos pueden ser fácilmente intervenidas, según advierte el FBI

Los comentarios hace 1 año del director del FBI, James Comey, sobre el riesgo de seguridad que representa tener una webcam sin cubrir han desatado toda una creciente preocupación entre usuarios. Poco después de la afirmación de Comey, quien dijo que él mismo cubre su webcam, se dieron a conocer imágenes en las que se ve cómo Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, también bloquea su cámara.

Esto ha generado un debate sobre si realmente una persona común y corriente debería tapar su webcam o si esto es sólo algo que haría una persona célebre o que tiene algo que ocultar. ¿Paranoia o razonable protección de la privacidad? 

Lo primero que hay que saber es que es relativamente fácil obtener acceso a una webcam y grabar lo que estás haciendo, sin que se prenda el foco verde de la cámara o cualquier señal indicativa. Un caso en la corte demostró que el FBI tiene la capacidad de usar las cámaras de las laptops para espiar. Snowden reveló también que la NSA utiliza plugins para tomar control de las cámaras. Y hace un par de años, una pareja inició un caso contra un hacker que habría subido a Internet un video de ellos teniendo sexo, esto por medio de entrar a su smart TV (evidentemente, no sólo las laptops son susceptibles al espionaje).

Considerando esto todavía queda plantearse si uno realiza alguna actividad enfrente de su computadora que no le gustaría que fuera registrada, o si la molestia de tener que quitar un pedazo de cinta de la cámara cada vez que se usa es mayor que la importancia de ocultar cierta actividad que quizás, remotamente, podría ser grabada. Por otro lado, no es posible saber hasta qué punto grandes compañías de tecnología podrían ya estar buscando obtener información de sus usuarios utilizando las cámaras de sus aparatos. Mientras que uno debate  internamente esto, ya se ha desarrollado una creciente industria de cubiertas para webcams y aparatos, con artículos que llegan a costar más de 20 dólares. Y es que siempre existe la oportunidad de distinguirte de los demás con una cubierta divertida, por ejemplo, un ojo que todo lo ve (y que siempre te está viendo a ti).

500 años después de Lutero, un llamado a reformar y cuestionar el enorme poder de los gigantes de la tecnología

La tecnología se ha convertido en la religión tácita de nuestros días. Sus productos y los hábitos que genera se han esparcido por todo el mundo, como la más exitosa "evangelización" en la historia de la humanidad. Y es que aunque no parecen enarbolar explícitamente una ideología, todos los productos o plataformas y las conductas alrededor tienen una ideología implícita. "Salirse de lo que experimentamos como ideología, es la misma forma de nuestra esclavización a ella", dice Zizek, haciendo referencia a la perfecta reproducción de la ideología bajo el disfraz de su ausencia. Como Hollywood antes, Silicon Valley es también un "aparato de estado ideológico", usando el término de Zizek. Las ideologías que están codificadas en la tecnología moderna son el consumismo, el materialismo, la alienación, la automatización y el utilitarismo. 

John Naughton ha escrito un importante artículo en The Guardian y un manifiesto en el que considera que estamos en un punto de inflexión, en el cual necesitamos una especie de Martín Lutero para contrarrestar el excesivo poder que tiene la "iglesia de la tecnología". Como el dios cristiano, Google, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft, saben todo de nosotros y son capaces de:

moldear nuestras políticas,  incrementar nuestro apetito, aflojar nuestra lengua, aumentar nuestro pánico moral, y mantenernos entretenidos (y así pasivos)... Nos involucramos con diferentes medios digitales unas 150 veces al día y, con cada momento de contacto, añadimos a la insondable riqueza de este sacerdocio. Y lo adoramos, porque de alguna manera, estamos hipnotizados por él.

Naughton señala que es sumamente difícil mostrarle a las personas, que están enganchadas por el deslumbrante poder de la tecnología, que lo que está ocurriendo puede ser peligroso para su más esencial humanidad. Sin embargo, alguien alguna vez hizo algo similar. Un 31 de octubre hace 500 años, Lutero pegó en la puerta de una iglesia sus 95 tesis, desafiando no sólo la teología de la iglesia sino también su modelo de negocios. Este acto acabó creando una revolución en las creencias religiosas del mundo occidental y fue un fuerte golpe a la autoridad de la iglesia católica. Lutero entendió el nuevo ecosistema de la imprenta y así logró esparcir su mensaje -su meme; atacar al poder en dos formas, su ideología y su modelo económico o modelo de negocios; sin estos dos, el ataque no será muy efectivo. 

Naughton, como muchos más, fue al principio del Internet un entusiasta de esta nueva tecnología, pensando que la libertad de información que suponía iba a a modificar positivamente el mundo, que era una fuerza para distribuir conocimiento y libertad. Pensaba que iba a cambiar el mundo:

Estábamos en lo cierto en algo: sí cambió el mundo, pero no como esperábamos. Las mismas estructuras de poder despertaron, se reafirmaron y tomaron control de la tecnología. Una nueva generación de gigantes corporativos surgió y llegó a detentar un enorme poder. Vimos cómo millones -y luego miles de millones- de personas alegremente entregaron su información personal y sus huellas en línea para que esto fuera monetizado por estas compañías. Vimos cómo las personas, cuya creatividad pensábamos que iba a ser liberada, en cambio hicieron de la red un canal de TV billonario y se transformaron en una generación de activistas de sofá. Vimos a gobiernos, que al principio se encontraban dormidos en relación al Internet, desarrollar la más completa máquina de vigilancia de la historia humana. Y nos preguntamos: ¿cómo la mayoría de los ciudadanos parecían tan poco alarmados por las implicaciones de todo esto -que el mundo estaba aparentemente marchando sonámbulo hacia una pesadilla? ¿Por qué las personas no pueden ver lo que está pasando? ¿Y qué hace falta para que hagan algo al respecto?

Tal vez la tecnología digital y sus "CEOs gurús" no puedan compararse con la iglesia católica todavía, pero el enorme poder que están detentado, sin contrapeso y sin ninguna base moral sólida, es sin duda algo alarmante. El peligro de esto ha sido ya anticipado por analistas como Evgeny Morozov o Yuval Noah Harari, entre otros. Este último, en su libro Homo Deus, plantea un escenario posible en el que la élite que controla la tecnología logra aumentar sus capacidades biológicas y cognitivas y crea un sigma o una brecha insalvable en la humanidad, siendo esta élite similar a los dioses y siendo el pueblo una especie aparte, similar a animales de carga que proveen la fuerza bruta para realizar el sueño de divinización de los elegidos por el gran dios de silicio. 

Así las cosas, Naughton ha creado un sitio en el cual, desde el 31 de octubre, 500 años después, ha pegado 95 tesis que cuestionan el paradigma tecnoeconómico y tecnoideológico actual, haciendo críticas puntuales a las diferentes corporaciones y proponiendo algunas alternativas. Aquí el enlace: http://95theses.co.uk/