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13 preguntas que te llevarán a la inminente ruptura amorosa

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/31/2017

"Nuestro hogar se está incendiando. ¿Qué sería la única cosa que agarrarías antes de escapar de las llamas?"

Hace más de 20 años, el psicólogo Arthur Aron logró que dos extraños se enamoraran en su laboratorio mediante 36 preguntas que promovían la intimidad entre dos personas: se trataba de un hombre y una mujer heterosexuales que entraron por puertas separadas en un laboratorio, se sentaron cara a cara y empezaron a realizar la serie de preguntas personales, después se vieron a los ojos en silencio durante cuatro minutos. El experimento resultó en que seis meses después, los dos participantes se casaron e invitaron a todo el equipo del laboratorio a la ceremonia.

En los últimos años este experimento se viralizó, y así se desarrolló otro con el objetivo de llevar a la ruptura de una relación. Es decir que con una serie de preguntas, cuidadosamente analizadas y estructuradas, puede llegar a desaparecer el amor de entre dos personas… ¿O no?

Sigue las siguientes instrucciones antes de continuar con las preguntas:

Mientras que uno lee cada pregunta en voz alta, el otro se queda en silencio escuchando. Sólo escuchando.
Es importante responder a cada pregunta en orden.
Las preguntas están divididas en tres etapas, cada una de las cuales puede durar cinco minutos.
No puede acelerarse el proceso ni responder con una evasión o a la defensiva.
En caso de no terminar cada parte, será la responsabilidad de quien se encuentra respondiendo.
Después de terminar todas las preguntas, pasen cuatro minutos viéndose en silencio.

¿Listos?

 

Primera parte

1. ¿Cuál de mis hermanos (as) consideras más atractivo (a)?

2. Si tuvieras que morir mañana, ¿quién y cómo te gustaría que te matara?

3. Nombra 4 mil cosas que no tenemos en común.

4. ¿Cómo se ve el interior de un gimnasio? (No se puede buscar en internet)

 

Segunda parte

5. ¿En dónde está el control de la televisión?

6. Si tuvieras la oportunidad de traer paz en Medio Oriente, ¿serías capaz de hacer el mismo proceso contigo mismo?

7. No está debajo del sillón… Tú lo tenías la última vez. ¿En dónde está?

8. No quiero envejecer contigo.

 

Tercera parte

9. Nuestra casa se está incendiando… ¿qué sería la única cosa que tomarías antes de escapar de las llamas?

10. ¿Consideras que una barra para la cortina de baño se comprará y se instalará sola?

11. Si pudieras regresar en el tiempo, ¿te gustaría quedarte ahí?

12. Si fuéramos los últimos miembros del planeta, ¿quién crees que querría terminar la relación y por qué?

13. ¿Deberíamos de tener sexo ahora?

 

También en Pijama Surf: ¿Cómo saber cuándo vale la pena salvar una relación o cuándo es realmente tóxica? Profesor lo explica

¿No puedes independizarte ni conseguir un trabajo estable? Quizá eres un 'sinky'

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/31/2017

Esta podría ser la primera generación en décadas capaz de provocar el hundimiento socioeconómico de la sociedad

¿En cuántas comidas familiares no ha surgido el comentario de padres o tíos que afirman que a la edad de veintitantos ya eran capaces de mantener una familia y ser dueños de una casa, mientras que los jóvenes de ahora no pueden conseguir un trabajo lo suficientemente estable ni mantener a una familia como se solía hacer antiguamente? Parecería que se trata de una serie de comentarios clichés de personas mayores; sin embargo al contemplar superficialmente el panorama, es fácil encontrar una sutil relación entre la crisis económica a nivel mundial y el cada vez disminuido tamaño de las familias.

De acuerdo con Jorge Nuño, el secretario general de Cáritas Europa, una asociación que brinda apoyo a las personas con dificultades económicas, la crisis económica ha desencadenado una situación peculiar: la de los sinkiesSingle Income, No Kids, que quiere decir “Ingreso único, sin hijos”–, la cual se refiere a la de las parejas jóvenes sin hijos que trabajan, pero cuyos salarios apenas equivalen a un ingreso único suficiente o decente. Esta generación es “la primera en décadas que corre el riesgo de estar en peores condiciones que sus padres, lo que traerá profundas consecuencias para la cohesión social, los modelos sociales y los sistemas de protección social.” En otras palabras, es la primera generación en décadas que podría provocar el hundimiento socioeconómico de la sociedad “si no se toman medidas ahora”. 

A diferencia de los dinkies (término éste acuñado en la década de los 80 para describir las parejas que ganaban un doble ingreso y eligieron no tener hijos), los sinkies son una generación que no sólo podrían desear no tener hijos sino que son también jóvenes que no estudian ni trabajan o, de lo contrario, poseen estudios universitarios y “están atrapados en trabajos irrelevantes para sus estudios”. Es decir, no pueden afrontar los gastos que implica la autonomía, independencia o paternidad, pues la situación actual en el mundo no posee la capacidad de generar un mercado laboral capaz de aprovechar los recursos humanos disponibles. Como consecuencias, en palabras de Nuño, 

"Es probable que las generaciones más jóvenes tengan menos oportunidades y estén peor que sus padres, ya que los empleos son más escasos, los salarios más bajos y las condiciones de trabajo más deficientes. 

[…] Además, el estudio pone de manifiesto que las sociedades europeas han abandonado su compromiso con la cohesión social y están haciendo caso omiso a las generaciones más jóvenes. Pues son los jóvenes que a menudo son discriminados y tienen dificultades para acceder a derechos básicos, como el derecho a la vivienda y el derecho a acceder a un empleo de calidad.

[…] Asimismo, la prolongada crisis económica y los cambios posteriores introducidos en los mercados laborales han afectado más a los jóvenes, por ejemplo, en términos de contratos laborales, salarios, condiciones de trabajo y acceso a la protección social. Así como las dificultades para acceder a viviendas asequibles. En general, los gastos del alquiler, se están convirtiendo en una parte cada vez mayor de los gastos mensuales de los jóvenes.

[…] Crecemos a coste de empleo precario y la falta de calidad en el empleo impide tener un proyecto a futuro. Están atrapados en trabajos irrelevantes para sus estudios, con extremas malas condiciones laborales que recuerdan la situación inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial."

Entre otras consecuencias relacionadas con los sinkies parecen ser no sólo la pobreza y una prolongada crisis económica, también está la disparidad entre la misma población causando discriminación, inseguridad social y un aumento en el costo de salubridad. De hecho, según Nuño, las poblaciones con mayor vulnerabilidad a esta situación son la monoparentalidad –pues no recibe apoyo económico ni de crianza a lo largo de los años– y los jóvenes de hasta 30 años que no pueden emanciparse. Esto provoca una interrupción evidente en “una trayectoria que vitalmente es la que corresponde y trae consigo una falta de motivación y de esperanza de cara al futuro.”

Sin embargo, ¿cómo garantizar al pueblo el derecho legítimo a un salario adecuado, a una vida libre de miedo a la inseguridad o a la pobreza, a bienestar tanto físico como emocional, a ejercer el derecho a la reproductividad? Si bien los objetivos pueden llegar a ser ambiciosos, Cáritas Europa propone realizar “una estrategia integral y coordinada para prevenir y combatir la pobreza juvenil […] con un enfoque integrado para garantizar un nivel de ingresos mínimos que sea adecuado para llegar a fin de mes y llevar una vida digna”, pues de lo contrario las crisis a nivel tanto nacional como internacional podrían provocar el derrumbe de toda sociedad occidental tal cual como la conocemos. Mientras que la burocracia toma medidas y presta atención a otros asuntos, los sinkies se ven obligados a buscar más de dos trabajos de tiempo completo para “alcanzar el fin de mes” y pagar las deudas, tarjetas bancarias, urgencias de las mascotas o personas a cargo, renta, agua, luz, teléfono celular, Internet, comida y compras del supermercado, salidas o gustitos propios, la limpieza del hogar o alguna situación inesperada como casualmente perder las llaves de casa, la mensualidad del gimnasio o de los estudios, entre otros…