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Estrenan chocolate para inhalar que te sumerge en una euforia enérgica

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/17/2017

Choco Loko es el extraño producto que ofrece energía y euforia. Buscan prohibirlo en Estados Unidos

Dentro de las incontables tonterías que desfilan por el mercado, ya podemos incluir un chocolate para inhalar que te promete una alta dosis de energía y euforia. Pero antes de que busque adquirirlo por Internet, procedamos a analizar un poco el innovador producto llamado Choco Loko:

Primero, su franca alusión al consumo de cocaína: inhalar una sustancia hecha polvo para sentirte pasajeramente energetizado, eufórico y, seguramente, más extrovertido. No importa si es cocaína o chocolate combinado con otros highers, al menos físicamente el acto es lo mismo, lo cual en sí ya representa un mensaje extraño. El senador estadounidense Charles Schumer llamó a este producto "cocaína en andadera", en referencia a que este producto podría estar promoviendo el consumo eventual de coca.

Luego pasemos a analizar su composición: al parecer Choco Loko mezcla, sobre una base de cacao, una serie de ingredientes que contienen las bebidas energetizantes: taurina, guaraná y ginkgo biloba ¿estarías dispuesto a snortearte una de esas bebidas?

Finalmente viene la comunicación, por la cual, por cierto la FDA está a punto de prohibir su circulación: ofrece un "rush estable de energía eufórica", y la detonación de sentimientos positivos. Además el órgano regulador de medicinas en EUA advierte que inhalar cualquier estimulante puede, en cambio ,detonar ataques de asma y complicaciones respiratorias. 

Pero y si ¿mejor comemos bien para que no nos falte energía? ¿si mejor cultivamos la paz interior en lugar de una euforia artificial?

Estas palabras de Franz Kafka probablemente sean las mejores instrucciones para meditar que escucharás

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/17/2017

Kafka encontró el fuego de la conciencia y nos legó estas instrucciones

No muchos lectores conocen Los Aforismos de Zürau, una obra póstuma, la cual tiene algunos de los pensamientos filosóficos más lúcidos y penetrantes de Franz Kafka. Es un pequeño libro sin desperdicio, donde todo parece ser, parafraseando al mismo Kafka, como "el hacha que rompe el mar de hielo que llevamos dentro". Allí encontramos un aforismo que, curiosamente, ha sido retomado por muchos maestros de meditación. Difícilmente asociaríamos a Kafka con el movimiento del mindfulness, lo suyo es algo más profundo. Estamos ante el fuego de la contemplación -el tapas védico-, el estado de silencio y ardor que es propio de lo místico. Se lee:

No hay necesidad de dejar la casa.

Quédate sentado y escucha.

Ni siquiera escuches, sólo espera.

Ni siquiera esperes; quédate sólo, completamente quieto.

El mundo se ofrecerá a sí mismo para ser desenmascarado; no puede no hacerlo, dará vueltas en éxtasis a tus pies.

Esto describe por supuesto ese estado de no-interferencia y de completa concentración. Una vigilia que es comparada con una luz y que evoca el significado de la raíz sánscrita budh (despertar), de la cual proviene el término "buda". Este es el estado de la mente que es algo así como el santo grial de la meditación. Notablemente Kafka usaba el insomnio como un método de escritura. Kafka, describiendo una de sus noches insomnes, menciona un gran fuego en el que todo surge y desaparece. Es el fuego de la conciencia. Como señala Roberto Calasso: 

 "Los dioses están despiertos": acercarse a los dioses significa estar despierto. No hacer el bien, no satisfacer a los dioses con homenajes y ofrendas. Simplemente estar despierto. Eso es lo que permite que cualquiera se vuelva "más divino, más calmado, más ardiente", en otras palabras más rico en tapas.

Para las tradiciones que se desprenden de los Vedas, el estado de concentración pura, llamado también "tapas" y, luego domesticado fuera del contexto del sacrificio, también "samadhi", es un estado que no sólo relaja la mente, sino que produce una especie de fuego que purifica. Cuando el rayo de la mente se sostiene inmóvil, el mundo se revela tal como es, extático, infinito... mezclando a William Blake con los "Upanishad" podemos decir que es Sat Chit Ananda, la delicia eterna de la energía. 

Lo que es verdaderamente valioso del texto de Kafka es el final. Cualquiera puede mencionar la importancia para la contemplación del silencio, de estar quieto (véase por ejemplo lo que dijo Pascal). Pero Kafka nos lleva, pasando las diferentes etapas (primero escuchar, etc.), al siguiente estado. Entiende que que ese silencio, ese no hacer nada, ese dejar que las cosas sean como son, si se mantiene lo suficiente, es un éxtasis y es la radiación de la conciencia en su estado puro. Como se dice popularmente en las tradiciones hindúes: cuando el oro se arroja al fuego, todo lo que no es oro es eliminado. Esto es a lo se refiere el cabalista David Chaim Smith cuando dice que la contemplación en sí misma -sin tener que hacer ninguna acción además de poner atención- es un tipo de alquimia. Un fuego se enciende y un líquido se empieza a destilar, lo que se conoce como amrita, el elixir.  

Roberto Calasso escribió un libro que se llama Ka y otro que se llama K. Uno es sobre los Vedas y la mitología hindú. El otro es sobre Kafka. El erudito italiano entiende que existe una misteriosa conexión entre los védicos, cuya única obsesión realmente era la mente misma, el estado de conciencia de la divinidad y Kafka, quien estaba también obsesionado por la conciencia y por todas las ramificaciones del pensamiento. El "Castillo" de Kafka es tan misterioso como el Brahman, el cual buscan alcanzar los védicos.