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Las 3 técnicas del Nobel en física Richard Feynman para aprender y dominar cualquier materia

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/11/2017

Adquirir conocimiento puede seguir caminos que no solemos tomar en cuenta

Aprender puede parecer una tarea complicada pero sólo porque los sistemas en los que solemos hacerlo nos lo presentan así, como una obligación difícil de llevar a cabo.

Pero no tiene por qué ser así. De hecho, es posible que si cambiáramos nuestras consideraciones respecto del aprendizaje, también cambiaría el entusiasmo con el que nos aproximamos al conocimiento, no importa cuál sea la naturaleza de éste.

A continuación compartimos tres técnicas sintetizadas a partir de la peculiar manera en que el científico Richard Feynman, premio Nobel de física en 1965, aprendía y desarrollaba nuevos conocimientos. Las referencias bibliográficas de esta síntesis pueden encontrarse en este post de Medium, donde se explica la llamada “técnica Feynman” con mayor detalle.

Imagina que explicas a una niña o un niño lo que has aprendido

Se ha dicho que conseguir la sencillez es una de las tareas más complicadas del mundo y esto es válido en casi cualquier campo. El conocimiento no es la excepción. Y no se trata de pensar sencillamente sólo porque sí, sino más bien por qué, inesperadamente, la sencillez puede llegar a ser estimulante y, en el mismo sentido, la complicación innecesaria no hace más que enturbiar nuestros pensamientos, confundirnos y enredarnos. 

En este sentido, explicar lo que sabemos a un niño puede ser profundamente esclarecedor para nosotros mismos, pues nos obliga a pensar y expresarnos en términos sencillos, no porque los niños no entiendan (de hecho, suelen ser más inteligentes que muchos de nosotros, o su razonamiento sigue otras vías), sino sólo por un asunto de lenguaje: conocen menos palabras, su mundo de experiencias es un tanto más reducido y, en general, su visión del mundo es diferente.

 

Revisa

Al explicar, al escribir, al leer o al escuchar es muy sencillo adquirir el hábito de quedarse en la primera impresión recibida. Sin embargo, en lo que toca al conocimiento, siempre puede resultar mucho más fructífero revisar todo lo que se lee, lo que se dice, lo que se escucha, no sólo para repasar lo que sabemos sino, sobre todo, para reconocer lo que no sabemos, esto es, darnos cuenta de los límites de nuestro conocimiento.

 

Organiza y simplifica

El proceso de aprendizaje suele ser progresivo y ocurre por etapas que se suceden y en las cuales no todo lo que aprendemos permanece una vez que adquirimos nuevos conocimientos. En ese sentido, es recomendable hacer cada cierto tiempo checkpoints para re-organizar y simplificar lo que hemos aprendido e intentar distinguir entre aquello útil y aquello de lo cual podemos prescindir.

 

BONUS: Transmite lo que sabes

Enseñar es el punto fino con el que se completa el ciclo del aprendizaje. Como decíamos antes permite, a quien lo hace, dar orden y claridad a sus ideas. Pero no sólo eso pues, en la medida en que la elaboración del conocimiento es siempre una tarea compartida que se hace con otros, nos permite construir en compañía de otros nuevos saberes, entender las cosas de una manera distinta y, en suma, tender puentes hacia otros campos del conocimiento. Al enseñar descubrimos que el conocimiento es de suyo dialéctico pues, transmitirlo a otros, puede mirarse como un punto final pero no conclusivo.

 

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Este es el tipo de persona más propenso a la depresión

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/11/2017

Estas no son buenas noticias para la humanidad: las personas empáticas o prosociales suelen ser más depresivas

Un reciente estudio científico arroja datos perturbadores sobre ciertas actitudes y su relación con la depresión. De manera un tanto reduccionista,  se sugiere que los cerebros buenos quedan en último lugar.

En el estudio se utilizó un modelo que mantiene que los seres humanos pueden categorizarse en base a sus reacciones a la desigualdad económica: el 60% de las personas son prosociales; el 30% individualistas y el 10% competitivos. Los prosociales prefieren la igualdad y se preocupan por esto; los individualistas en general  se preocupan solamente de maximizar sus propios recursos y el grupo más pequeño, se interesa por tener más que los demás.

En un experimento se realizó una simulación sobre la distribución de recursos. Los prosociales manifestaron una activación de la amígdala cuando recibían más dinero que los otros, así como también cuando recibían menos. Los individualistas sólo manifestaron activación en esta zona relacionada al estrés y al miedo cuando recibían menos que los demás. En otras palabras, ambos grupos se sentían mal cuando eran víctimas, pero sólo los prosociales se sentían mal cuando había desigualdad de la que se beneficiaban. Luego, en otro estudio, investigadores correlacionaron indicadores de depresión con patrones prosociales, encontrando una relación significativa.

Esto confirmaría una hipótesis previa que señala que ciertas características como la empatía extrema o la propensión a la culpa, están asociadas con la depresión, algo que aparentemente se hace patente en la zona más primitiva y automática del cerebro.

En primera instancia, como concluye el sitio Scientific American, esto significa que ciertas cualidades que pueden ser tenidas socialmente como valiosas, no lo son tanto desde una perspectiva de salud individual. Sin embargo, debemos de tomar con cierta reserva este tipo de conclusiones, ya que la depresión es un fenómeno complejo -y es sumamente reduccionista decir que, por ejemplo, una sensación prosocial o empática causa depresión o está vinculada con la depresión-. Notablemente, por ejemplo, el altruismo o la acción filantrópica está vinculado con la producción de serotonina. Por otro lado, habría que revisar también el concepto de depresión, y quizás entender que la depresión no necesariamente es algo malo, quizás en este caso es una respuesta sana a un mundo insano, en el que el egoísmo reina y es recompensado. Como dijera Krishnamurti: "no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma". Y quizás, estos individuos a la larga, serán recompensados por sus valores humanos, más que aquellos que se protegen a sí mismos por sobre los demás.

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