*

X

Sacerdotes japoneses observaron rastros del cambio climático desde hace 6 siglos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/31/2017

Todo comenzó al monitorear la evolución del clima como parte de la leyenda acerca del dios Takeminakata que cruzaba el lago para visitar a la diosa Yasakatome

En los Alpes japoneses hace más de 600 años, los sacerdotes Shinto del Lago Suwa predijeron algo terrible que sucedería en el planeta: el calentamiento global. De acuerdo con el ecologista acuático de la Universidad de Wisconsin, John Magnuson, los antiguos sacerdotes recaudaron evidencia científica de este síndrome planetario desde 1443; y les bastó tanto con observar como registrar “cómo se congelaba el lago año con año durante muchos siglos, mucho antes de que el cambio climático se convirtiera en un tema de discusión.”

Todo comenzó al monitorear la evolución del clima como parte de la leyenda acerca del dios Takeminakata que cruzaba el lago para visitar a la diosa Yasakatome. Los registros mostraron que entre 1443 y 1683, el congelamiento del cuerpo acuático fue cambiando de manera casi imperceptible: se fue retardando 0.19 días por década. Y no fue sino hasta después de la Revolución Industrial que tanto el invierno como el congelamiento llegaron 4.6 días más tarde por década; es decir, unas 24 veces más rápido que durante la época preindustrial. Entre las principales causas que que se relacionaron con este fenómeno fueron factores locales como el incremento de la población humana, el cambio del uso de suelo, la administración acuática de Suwa y Torne, los patrones generales de las estaciones del año, etcétera…

Para los sacerdotes, estas evidencias sólo corroboraron la intervención humana sobre el planeta, provocando siglos después una serie de consecuencias graves a nivel ambiental, ecológico, social y económico. El ejemplo más evidente es el Lago Suwa, el cual sólo se congela la mitad de los inviernos –en vez del 99 por ciento de las ocasiones que solía suceder– debido a la influencia de las emisiones del dióxido de carbono, la alteración en la temperatura y el cada vez más evidente cambio climático. Y esto, a su vez, genera una serie de alteraciones negativas en el medio ambiente y la vida de los locales como por ejemplo la erosión del suelo, la pérdida potencial de actividades de invierno y de comercio local –como el transporte, turismo, pesca, skii, entre otras–.

Sin embargo, estos monitoreos fueron realmente recolectados por fines económicos y religiosos, pues pretendían ser testigos del renacimiento de la leyenda en que el Takeminakata caminaba por el lago para ver a Yasakatome: en teoría, los pasos del dios sobre el hielo dejaban muestras sinusoidales conocidas como omiwatari. Para los sacerdotes, este evento tan esperado se trataba de un proceso de purificación anual, usado como una señal para la agricultura, la temperatura y el porvenir de la región…

Con esta naturaleza se convive todos los días en Japón (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/31/2017

Kunito Imai es un fotógrafo que en los últimos años se ha dedicado a capturar la vida natural de Tokio y sus alrededores

Japón es un país cuya cultura podemos asociar, entre otras muchas cualidades, con cierta singular delicadeza. Su poesía, su forma de practicar una religión como el budismo, incluso algunas de sus prácticas de comportamiento más cotidianas.

Esta característica encuentra un correlato en la naturaleza del país, lo cual podría parecer en un momento sorpresivo o inesperado pero quizá, si lo pensamos mejor, es totalmente coherente si consideramos que en no pocas ocasiones las obras mayores de la creatividad humana han nacido de la observación de la naturaleza.

Las imágenes que compartimos son obra de Kunito Imai, un fotógrafo amateur que desde hace algunos años se ha dedicado a capturar con su cámara la vida natural de Japón. 

Ante la calidad de las imágenes es difícil hacer coincidir ambos rasgos –amateur y “desde hace algunos años”– pero, según cuenta él mismo, sólo cuando cumplió 40 años de edad (en el 2001) se atrevió a retomar el sueño que tuvo en su juventud de convertirse en fotógrafo de la vida salvaje, sin ninguna formación previa y armado con nada más que su cámara y su intuición. Poco a poco fue refinando su técnica y, junto con el estudio del efecto de sus fotografías en redes sociales, llegó a delinear su estilo, preferencias y más.

El haiku es sin duda una de las formas poéticas más conocidas de Japón, a la cual muchos identificamos con la métrica silábica de sus versos (5-7-5). No siempre se sabe que otra de sus cualidades canónica es que el haiku suele tener una alusión a la estación del año o al entorno natural en que fue compuesto. 

De manera afín, Imai considera a sus fotografías haikus visuales, en los que no está exenta la influencia de pintores como Monet, a quien admira y quisiera emular por el manejo que hizo de la luz en sus obras. “Aprendí más del impresionismo que de la fotografía”, declaró Imai en una entrevista.

Cabe mencionar asimismo que muchas de sus imágenes provienen de paseos que el fotógrafo realiza en Tokio o sus alrededores, en donde la naturaleza no está en contradicción con el modus vivendi de una gran metrópoli. De hecho, Kunito asegura que ahora se observa más vida natural en su ciudad que hace 30 años, cuando él era niño.

Imai –que se encuentra en Instagram como @ikunito– se ha convertido ahora en un fotógrafo que comienza a ser considerado profesionalmente. Y justificadamente, pues sus imágenes han llegado a ser tan refinadas que nos entregan una idea cabal de la delicada naturaleza de Japón.

 

También en Pijama Surf: Menos cosas es igual a más felicidad: la vida minimalista de este japonés es un buen ejemplo