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5 actividades cotidianas que suelen estimular la inteligencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Hay ciertos hobbies que no sólo comparten las personas inteligentes, sino que también potencian la inteligencia

Existe cierta disparidad en la interpretación de lo que es una persona inteligente. Algunos dicen que se trata de alguien con múltiples niveles educativos que ha alcanzado el conocimiento profundo para desempeñar tareas complicadas; otros, que es aquella que logra adaptarse con facilidad a numerosas situaciones y no forzosamente requiere de estudios académicos para lograrlo. A lo largo de la historia de la Humanidad, existen múltiples ejemplos de ambos casos: Albert Einstein, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Sigmund Freud…

De alguna manera, la inteligencia, tan compleja como para sólo encasillarla en un Coeficiente Intelectual, es una cualidad inherente de los seres vivos. Incluso, en ocasiones puede llegar a ser una característica muy peculiar de ciertos rasgos de personalidad; es decir que, según algunos estudios científicos, los entrepreneurs famosos y aquellos otros reconocidos por sus grandes ingenios intelectuales, artísticos, creativos o científicos gozan de actividades o creencias en común. Según WordStream y el CEO de Mobile Monkey, Larry Kim, hay ciertos hobbies que no sólo comparten las personas inteligentes, sino que también potencian esta capacidad cognitiva:

– Ejercitarse regularmente

Correr, levantar pesas, cardio, yoga, caminatas, todos tienen una serie de beneficios cerebrales a largo plazo. Ejercitarte no sólo te brinda una mayor salud, también incrementa la inteligencia. Se ha comprobado científicamente que mejora la creatividad.

– Tocar un instrumento musical

Warren Buffett toca el ukelele. Larry Page tocó el saxofón mientras crecía. Los músicos desarrollan habilidades especiales, como liderazgo y autoconfianza. La ciencia nunca ha negado la correlación que existe entre tocar música y el éxito.

– Jugar videojuegos

Éstos poseen beneficios cognitivos. Se ha demostrado que mejoran la memoria, las habilidades espaciomotrices, la estrategia e incluso las habilidades sociales. Si bien poseen mala reputación, algunos videojuegos ayudan a entrenar a la mente a mejorar la memoria, al incrementar la cantidad de materia gris en el cerebro. No obstante, no es recomendable pasar todo el día jugando un videojuego.

– Aprender un nuevo idioma

Estudiar idiomas mejora el entendimiento, la resolución de problemas, la planificación y la ejecución. Mark Zuckerberg aprendió chino mandarín para comunicarse con la familia de su esposa, estudiar la cultura china y crear nuevos retos para sí. Además, se trata de una herramienta que facilita el entendimiento comunitario-social y desarrolla herramientas de negocios.

– Leer

Este hábito diario te hará más inteligente –e incluso más feliz y saludable–. Bill Gates, Ellon Musk y Warren Buffet suelen darle constante crédito a la lectura a la hora de hablar de sus éxitos. La lectura también ayuda a mantener la memoria a su máxima capacidad, fortalece las habilidades cognitivas y energetiza la motivación.

Los baños fríos, ¿son realmente tan buenos como dicen, o la causa de una muerte inmediata?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Los científicos concluyen que los baños de agua fría tienen un amplio potencial para matar

A lo largo de los últimos años se ha popularizado la idea de que un baño frío cada día trae múltiples y muy variados beneficios al cuerpo, desde la pérdida de grasa hasta la mejora en el funcionamiento del metabolismo, el incremento en la salud tanto del cabello como de la piel, la estabilización de la circulación sanguínea, la reducción de las recaídas en el sistema inmunológico y la mejora del sueño. Pero, en realidad, esta práctica lleva realizándose en diferentes culturas desde siglos atrás. Por ejemplo, en el Reino Unido se tiene la costumbre de aventarse al agua casi congelada durante el Boxing Day o el día de Año Nuevo; en Japón, Alemania, Rusia y Escandinavia, se suele alternar la rutina entre saunas calientas y baños fríos. Inclusive, varios personajes a lo largo de la historia, tales como Hipócrates, Thomas Jefferson y James Currie, consideraban que nadar en las aguas frías del mar era un aliado de la buena salud, pues combatía numerosas enfermedades y promovía la fortaleza física. Tanto es así que, para finales del siglo XVIII, nadar durante el invierno en lagos, ríos y mar se volvió una actividad popular en varios pueblos del Reino Unido.

Con el paso de los años y las investigaciones se sabe que un baño de agua fría permite estimular al cuerpo gracias a la liberación de cortisol –permitiendo sentirse energético y eufórico–; además, el frío y la presión en el cuerpo por la inmersión acuática reducen la inflamación y ayudan a disminuir el dolor muscular causado por el ejercicio. Según la data recolectada, la adaptación al agua fría a través de la repetición de inmersiones puede teóricamente reducir la reacción inflamatoria del cuerpo, la cual a su vez puede mantener bajo control las respuestas depresivas. Y dado que se libera cierta cantidad de cortisol, el cuerpo se adapta, mejora su reacción ante el estrés en general y fortalece, así, su sistema inmunitario.

Sin embargo, al contemplar las respuestas fisiológicas a los baños fríos, los científicos han concluido que aquéllos pueden llegar a ser peligrosos al ser precursores de un ataque al corazón, pérdida en la capacidad de nadar, hipotermia y ahogo. Conforme se fue recolectando data estadística, experimental y anecdótica, se descubrió la reacción fisiológica conocida como el “shock frío”: un aumento desmedido en el flujo cardiorrespiratorio que provoca pérdida del control sobre la respiración y, a su vez, inhalación de agua. Como resultado, un pequeño volumen de agua dentro del cuerpo puede provocar que éste se inunde: la reacción del shock frío en el agua entre 10 y 15ºC, y el primero o segundo jadeos proucidos por la inmersión en agua fría, son usualmente más largos que una letal dosis de agua salada durante el ahogamiento. La reacción del shock frío explica por qué cerca del 60% de aquellos que mueren en agua fría lo hacen durante los primeros minutos, no en el período largo que requiere la hipotermia.

 

Si bien las investigaciones han demostrado que los nadadores de aguas frías en cuerpos acuáticos exteriores –mar, lagos, ríos– sufren menos infecciones que aquellos que no nadan, se sabe que sí padecen más dichas afecciones que aquellos nadadores de albercas y espacios interiores. Esto, explican los científicos, sucede porque los experimentos se realizan bajo ambientes controlados, pues en realidad existen factores que también ejercen un impacto en la salud, tales como la socialización, el ejercicio en la naturaleza, realizar grounding o earthing, una dieta saludable y equilibrada, etcétera.

Es decir, los científicos concluyen que los baños de agua fría tienen un amplio potencial para matar; sin embargo, bajo un proceso de repetición, adaptación y cuidado, pueden fungir como una herramienta útil para mantener una salud plena. Esto porque no es lo mismo aventarse al agua casi congelada habiéndose preparado físicamente mediante el ejercicio y la alimentación, así como emocionalmente mediante la meditación, que hacerlo sin los cuidados necesarios que procuren la supervivencia de una persona.