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¿Un ejemplo de pareidolia o un caso de conciencia colectiva? El vuelo de los estorninos siempre nos sorprende

Durante el otoño y el invierno de Europa, uno de los espectáculos más cotidianos y más hermosos que pueden verse en los cielos de varias ciudades es el vuelo de los estorninos (Sturnus vulgaris), pequeñas aves que han sorprendido a los habitantes del Viejo Continente al menos desde los tiempos de Plinio el Viejo.

Su comportamiento en dichas estaciones llama la atención porque se vuelve especialmente colectivo. Si bien en el resto del año vuelan también en parvadas, es durante dichas épocas adversas cuando forman grandes y ruidosas nubes que en las horas del ocaso vuelan de un lado a otro, en una especie de ritual secreto e incomprensible del que nosotros sólo atinamos a intentar descifrar las complejas formas que dibujan en el cielo.

En efecto: en ese vuelo que precede a su descanso, los estorninos realizan complejas maniobras que hasta la fecha no han sido completamente explicadas. Aunque se trata de cientos y aun miles de especímenes en una misma parvada, la coordinación de sus movimientos es perfecta, sin accidentes ni conflictos, y esto además en patrones que no son regulares, sino que cambian a cada instante.

Recientemente, el fotógrafo de origen alemán Daniel Biber tuvo ocasión de tomar algunas fotografías a nubes de estorninos en la Costa Brava de España y, para su sorpresa, al ver los resultados se asombró por la forma que el grupo de aves había adoptado en el cielo: nada menos que una especie de ave gigante, que parece evidente en sus elementos más simples: las alas, el pico, el cuerpo.

El fenómeno, por supuesto, puede ser un caso de “pareidolia”, esa inclinación del cerebro humano a ver patrones donde no los hay, e incluso puede argüirse que todo se explica por el punto de vista del observador, que acaso si cambiara, cambiaría también la forma observada. 

Sea como fuere, estas imágenes no dejan de evocar la idea de una especie de conciencia colectiva: separada en cada uno de los individuos pero, en última instancia, actuando como una sola.

Cambios en la rotación de la Tierra incrementarán sismos de alta magnitud en el 2018, según científicos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/05/2018

Investigadores encuentran ciclos en los que la actividad sísmica aumenta en relación a la disminución en la velocidad de rotación de la Tierra

Varios científicos han advertido que en el próximo año se podría presentar un importante aumento en el número de terremotos devastadores en el mundo, fundamentalmente debido a variaciones en la velocidad de rotación de la Tierra. 

Los investigadores Roger Bilham, de la Universidad de Colorado y Rebecca Bendick, de la Universidad de Montana, han encontrado una relación entre la rotación de la Tierra y la actividad sísmica. Aunque las fluctuaciones en la velocidad de la rotación son pequeñas, con tan sólo cambiar la duración del día por un milisegundo se pueden presentar descargas de vastas cantidades de energía telúrica, que aparentemente afectan el flujo de metales líquidos en la litósfera. Antes se ha observado que los cambios en la velocidad de rotación tienen efectos en el campo magnético del planeta. 

Los investigadores estudiaron terremotos de magnitud 7 o más desde 1900 y encontraron cinco períodos de incremento extraordinario en los que se produjeron de 25 a 30 terremotos de alta magnitud al año, mientras que el resto del tiempo el promedio fue de alrededor de 15. Luego estudiaron los cambios en la velocidad de la rotación terrestre y descubrieron una correlación entre  la disminución de la velocidad y fuertes sismos. La rotación de la Tierra presenta leves cambios que pueden ser medidos con relojes atómicos. La Tierra lleva a cabo períodos de más o menos 5 años en los que alenta su velocidad, los cuales ocurren en lo que parecen ser ciclos de 32 años. Estos lapsos de 5 años suelen ser seguidos por años desastrosos en términos de terremotos. La Tierra empezó uno de estos períodos hace más de 4 años, según los investigadores.

"El año que entra deberíamos de ver un significativo incremento en el número de severos terremotos. La hemos tenido fácil este año. Hasta el momento sólo ha habido seis terremotos severos. Podríamos fácilmente tener 20 empezando el 2018", dijo Bilham. Los investigadores señalan que el incremento de la actividad sísmica podría durar unos 5 años.

No se sabe bien en dónde sucederán estos terremotos, pero las zonas cercanas al ecuador han sido en el pasado las más sensibles a los cambios en la duración del día.

Actualmente no existen métodos precisos para predecir terremotos, así que de confirmarse esta investigación, al menos tendríamos algo así como un período de 5 años de preparación global. 

 

Con información de The Guardian