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¿Cuántas personas están iluminadas en este momento en el planeta Tierra?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Para la ciencia la iluminación es un mito, pero a lo largo de la historia millones de personas han interactuado con individuos que han reconocido como iluminados, libres o despiertos. Actualmente, ¿cuántos de estos maestros iluminados existen?

En la época actual -dominada por el materialismo científico- existe mucho escepticismo sobre la posibilidad de que el ser humano alcance la iluminación (o el despertar o la liberación). Sin embargo, a lo largo de la historia, las diversas tradiciones filosóficas y espirituales han considerado como un hecho evidente que la iluminación es posible y que han existido numerosos hombres que han alcanzado este estado, que es, a grandes rasgos, la libertad total del sufrimiento a partir del correcto entendimiento de la realidad. No sólo Cristo o Buda, sino muchos más: santos, bodhisattvas, tzadikim, etcétera.

Para las tradiciones que se originan en la India la iluminación no es un hecho milagroso, ni esencialmente trascendente, sino que es simplemente el logro de un estado de sabiduría o verdad que libera de las ataduras del mundo. Se trata, por supuesto, no de una sabiduría intelectual sino de una sabiduría que es un modo de ser: al conocer, uno se convierte en lo que conoce. El ser humano deja de ser un individuo y se convierte en la esencia que es la verdad misma; en el amor, por ejemplo, deja de ser alguien que ama, y es la pura llama del amor. El universo, se enseña, no es una procesión de objetos materiales inertes, es esencialmente sabiduría o conciencia. Es por esto que la palabra que se ha utilizado para traducir este estado de iluminación en inglés es "realized": un ser iluminado es quien ha hecho real en sí mismo esta sabiduría, quien ha actualizado la verdad en su vida.

Por otro lado, hay que mencionar que el uso de la palabra iluminación obedece también a la identidad que existe entre la luz y la inteligencia en todas las culturas. El fiat lux, el acto creador de Dios, es una luz, un rayo, pero también es una palabra o un pensamiento (no son dos cosas). Coinciden los doctores de la Iglesia con Platón en que el mundo fue hecho en y con el intelecto (o la razón, el Logos). En la cábala, el universo mismo es visto como la difusión de la luz de Ein Sof o Aor Ein Sof: en realidad, todo lo que existe no es más que esa luz y nuestros mismos pensamientos son sólo esa luz que confundimos con una identidad separada.  

La tradición mística cristiana no es distinta en esto, recordemos el "la verdad os hará libres" de San Juan. O Meisner Eckhart, quien nota que entender y ser son lo mismo -entender la divinidad es anularse, dejar de ser un hombre, y ser dios-. Asimismo, existen numerosos escritos místicos que sugieren que el acto de divinización (teosis) es algo que es accesible para el ser humano en vida -por supuesto que, para esto, debe abandonar todo lo mundano y su propio yo-.

Asimismo, en la mayoría de las tradiciones místicas, la iluminación no sólo es algo posible para todo ser humano; es, de hecho, la naturaleza más íntima y verdadera de todo ser. En el budismo esto se expresa con la noción del tathagatagarbha, embrión o esencia de Buda en todas las cosas. Una vez que todas las obstrucciones adventicias se eliminan -como limpiar una ventana del polvo que tiene- se manifiesta claramente lo que siempre es: la budeidad. Existen ejemplos similares en otras tradiciones, y en general en todas hay esta noción de que la verdadera espiritualidad no es agregar algo a lo que somos -una conquista de un estadio ulterior- sino más bien eliminar la confusión y la ignorancia que nos impide ver la realidad que somos, que es libre y dichosa.

En términos más actuales, tenemos el caso de la psicología jungiana, donde lo equivalente a la iluminación es la individuación que requiere de enfrentar y explorar la propia sombra para de esta forma reconocer la totalidad de la existencia en el alma. La sombra, se dice, llega hasta el infierno. Todos los seres humanos somos Cristo, pero también Hitler y Lucifer. En la historia del rey Arturo y sus caballeros, en su búsqueda del Santo Grial, cada uno decide buscar en "la parte más oscura del bosque". No sólo debemos afrontar nuestros miedos y demonios; debemos reconocerlos e integrarlos al crisol, al grial de nuestra alma.  Es en esta integración de la luz y la oscuridad que se produce el ser completo, el héroe realizado. Al hacernos verdaderamente uno, al individuarnos, nos hacemos el todo. Al hacer esto, microcósmicamente, redimimos a la totalidad del universo. Encontrar verdaderamente nuestra alma, nuestro Selbst, es lo mismo que encontrar a Dios.

Si bien existe entre las religiones de la India la noción de que vivimos en una época de decadencia religiosa -Kali Yuga-, que se caracteriza por el materialismo, alejado de la verdad -el Satya Yuga-, el solo hecho de que las tradiciones continúan es un indicio de la posibilidad de la iluminación. En el siglo XX vimos muchos casos sonados de santos en la India que eran visitados por seguidores y curiosos de todo el mundo, como Nisargadatta Maharaj o Sri Ramana Maharshi. Antes fueron reconocidos más o menos unánimemente Ramakrishna y Meher Baba (quien, por otro lado, se dedicó a reunir a una serie de masts o personas que vivían intoxicadas por dios) y otros más. En la tradición budista tibetana, al menos en teoría, los tulku (los "rinpoches"), maestros bodhisattvas que reencarnan libremente para enseñar y guiar hacia el despertar, son maestros que han alcanzado el despertar o iluminación en vidas previas. Sin embargo, como ha dicho Dzongsar Khyentse Rinpoche, la institución de los tulku está tan corrupta y hoy en día muchos de los tulkus son fraudes, pero por otro lado, alguno de ellos no lo son. Un caso de un tulku que, al menos para sus numerosos alumnos -muchos de ellos son maestros actualmente en Estados Unidos-, encarnó el estado de iluminación, fue el vidyadhara Chögyam Trungpa Rinpoche. En el zen la transmisión de los linajes, como el Soto de Dogen, implica la continuidad o transmisión de ese estado de iluminación que alcanzó Mahakashyapa directamente al comprender la enseñanza del Buda, el silencio y la flor. 

En la tradición sufí se habla de que en toda era hay cinco qutbs, cinco seres espirituales que han alcanzado la realización, los cuales mantienen el balance espiritual de la Tierra. Estos qutbs son considerados los "líderes de la escalera de santos" y los mediadores entre lo divino y lo humano, depositarios de una tradición ininterrumpida y garantes de que se mantenga en la tierra la luz divina. 

En el judaísmo místico existe la misma noción. Se habla de que en todo momento existen 36 tzadikim (los justos, los sabios) que son también los que permiten que el mundo siga existiendo. Se les llama "tzadikim nistarim" (los tzadikim ocultos) y son quienes siempre están recibiendo en el mundo a la Shekinah, la presencia divina. Estos tzadikim están dispersos secretamente por el mundo. En algunas versiones se dice que ellos no saben que son parte de los 36. Son héroes anónimos de la energía divina que mantiene al mundo en curso. 

En cierta forma estas nociones recuerdan la idea de la teosofía de la Gran Fraternidad Blanca y los diferentes maestros ascendidos que interactúan con ciertos seres humanos. En este caso, sin embargo, como ocurre también con la idea de Shambhala, estos maestros iluminados existen en un plano que no puede ser percibido por seres humanos ordinarios; son aquellos elegidos los que pueden percibirlos y los cuales diseminan sus enseñanzas. Esta creencia, sin embargo, está mucho más fincada en el new age y en la especulación mística, que en tradiciones ancestrales que han mantenido no sólo estas nociones sino las prácticas y el sistema de conocimiento que permiten acceder a lo que enseñan.

Evidentemente, aceptar la noción de que existen seres iluminados en primera instancia es solamente un acto de fe. Es posible que una persona pudiera estar ante otra persona que ha alcanzado la liberación y el despertar y no pudiera reconocerla o percibirla y entenderla. Y, de hecho, sería prácticamente imposible que una persona que no ha purificado y cultivado su mente sea capaz de apreciar la mente de una persona que está iluminada. De la misma manera, una persona que no conoce matemáticas no puede determinar si una proposición matemática -la resolución de una compleja ecuación y demás- es cierta, a menos de que ella misma aprenda el lenguaje de las matemáticas. Mientras no lo haga, solamente podrá tener fe en que las fórmulas matemáticas describen algo verdadero.   

3 emociones que son más importantes para el éxito que la voluntad, según experto

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Profesor de psicología explica por qué estas emociones son tan importantes para lograr lo que queremos como la fuerza de voluntad

Comúnmente, un esquema psicológico del éxito toma en cuenta ingredientes como la fuerza de voluntad, la razón y las habilidades ejecutivas. Pero para el psicólogo David DeSteno, autor del libro Emotional Sucess, es más importante desarrollar tres emociones que naturalmente fomentan la gratitud, el autocontrol y la paciencia, y lo hacen evitando la tendencia de las personas a dar más valor a lo inmediato que al futuro. Estas tres emociones son: el orgullo, la compasión y la gratitud.     

DeSteno explica:

La habilidad de valorar el futuro más que el presente, perseverar, y afrontar las tentaciones y retardar la gratificación son componentes esenciales del éxito... El problema con la fuerza de voluntad es que es algo que requiere de un gran esfuerzo por mantener la atención enfocada en algo que es difícil, sea que uno esté reprimiendo deseos o no... Nos es fácil convencernos de que está bien comer helado o comprar el iPhone X en vez de apartar dinero para nuestros ahorros, y ni siquiera usamos la fuerza de voluntad en el primer lugar... Con el tiempo vemos que las personas fracasan cuando usan sólo la fuerza de voluntad, especialmente cuando están cansadas o estresadas. Es Año Nuevo, así que para enero 8, el 25% de los propósito de Año Nuevo ya habrán fracasado.     

DeSteno, en cambio, considera que lo más útil para la subsistencia, la felicidad y el éxito es la capacidad de cooperar y formar relaciones provechosas y amables con las personas. Para cooperar, señala, uno debe sacrificar el momento en favor de algo ulterior o de algo que no nos beneficia egoístamente. Estas emociones, dice, ayudan a que valoremos más el futuro, lo cual nos ayuda a tener más autocontrol, a evitar comer el helado o la pizza, etc. Lo hacen porque no luchan directamente contra el deseo, sino que lo transforman. En cierta forma, le dan significado a la vida para que podamos afrontar y atravesar las contingencias con las que nos topamos en el camino. Un ejemplo: diversos estudios muestran que "si haces que una persona sienta gratitud, simplemente con recordar el tiempo en el que se sintió agradecida de algo, se duplica su nivel de autocontrol".

El psicólogo señala que estas no son las única emociones que se pueden fomentar, pero son las que considera más poderosas. En el caso del orgullo, se trata del orgullo que se siente por tener una habilidad que admiras porque te puede hacer valioso para las demás personas y eso te ayuda a desarrollarla más. No es el orgullo narcisista de sentirse superior, sino el de sentirse útil y llevarlo a cabo. Lo importante es no confundir esto con la idea engañosa de que somos buenos en todo, sino identificar una cualidad especial y concentrarnos en ella. 

DeSteno dice que una forma de cultivar estas emociones es, en el caso de la gratitud, llevar un pequeño diario para que no sólo pensemos diariamente en las cosas más obvias de las cuales nos sentimos agradecidos, sino que notemos todas las muchas pequeñas cosas que son buenas y que agradecemos. Llevar el diario y reflexionar sobre ellas. Para la compasión se pueden practicar distintas meditaciones, como la atención plena (y habría que añadir, específicamente, las meditaciones de la compasión dentro de los llamados Cuatro Inconmensurables y el tonglen tibetano). Otra forma es el viejo ejercicio de ponerse en los zapatos de los demás. Para el orgullo, DeSteno remarca que es importante no sólo sentir orgullo de un logro o meta sino de los pasos que damos.

Lo genial de todo esto, según DeSteno, es que las emociones son contagiosas, así que si las mostramos estaremos contagiando a nuestro entorno en un círculo virtuoso.