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El video está matando a la Red

En ocasiones parece que sólo quien se aleja de los sucesos puede ver realmente su naturaleza. El pez no entiende el agua. Este parece ser el caso del blogger iraní Hossein Derakhshan. El llamado “padre del blogging” en Irán, pasó seis años en una prisión en Terán por su actividad supuestamente subversiva en línea. Al salir de prisión, Derakhshan, quien era un entusiasta de las posibilidades de libertad y empoderamiento de la Web, notó que las cosas habían cambiado sustancialmente. El Internet que tanto le había entusiasmado se había convertido en algo parecido a la TV donde rige la premisa del entretenimiento. Hace seis años la divisa que regía el Internet era el hipervínculo, el cual encarnaba el espíritu original que buscaba imprimir el padre de la Red, Tim Berners Lee. Una red descentralizada y abierta de ciudadanos y científicos interconectados para distribuir información y aumentar el conocimiento.

Como es evidente para cualquier usuario, en la redes sociales lo que genera likes son las fotos y los videos. Twitter que le había apostado al texto, poco a poco se parece más a Facebook; primero fueron las fotos en los links y luego un algoritmo que ya realiza una curaduría de lo que Twitter cree que te interesa más (su propia versión de la burbuja de los filtros). En Instagram ni siquiera se permiten links (sólo en el perfil no en los posts). Esto tiene una razón muy evidente, los links tienen el potencial de hacernos salir de la burbuja y dejar de pasar tiempo en esta red social que hace de la imagen una forma de cautiverio.

En comparación con los diarios y los libros, la televisión es un medio que nos hace sentir más que pensar. Esta misma tendencia está dominando actualmente en Internet, según Derakhshan. Mientras que en un principio Internet fue modelado en base a los diarios y los libros, cada vez se parece más a la TV.

"Al igual que la tele, ahora internet nos entretiene e incluso potencia nuestros ideales y hábitos, incluso más que en su día lo hacía la caja tonta. Más que pensar, internet nos hace sentir, y nos reconforta más de lo que estimula nuestra autocrítica. El resultado es una sociedad profundamente fragmentada, impulsada por emociones y radicalizada por la falta de contacto y de refutaciones externa", dice Derakhshan en un perspicaz artículo.

Derakhshan va más allá y considera que las redes sociales están introduciendo nuevos males. "Facebook es tu propia TV personalizada". La burbuja de los filtros de las redes sociales fomenta "la comodidad y la complacencia". Vemos, por así decirlo, puros programas que nos gustan, algo de lo cual los algoritmos cuidadosamente se encargan para maximizar el tiempo de los usuarios. Así más que el debate, la sorpresa, lo desafiante, lo que nos encontramos es siempre entretenimiento. Vivimos en una era donde todo tiene como denominador común que es formulado para ser entretenido, esta es la fórmula básica de producir likes."Hace unos años la web parecía realmente poderosa, tal que me llevó a la cárcel. Hoy todo parece poco más que mero entretenimiento”, dice Derakhshan.

Chamath Palihapitiya, ex vicepresidente de Facebook, asegura sentir una culpa tremenda por haber contribuido al desarrollo de un recurso que sólo divide y desinforma a la sociedad.

Con cierta coincidencia en el tiempo, desde hace algunas semanas se han hecho públicas las declaraciones de antiguos ejecutivos de Facebook, Google, Twitter y otras empresas afines que, de alguna u otra forma se arrepienten de haber participado en el desarrollo de dichos recursos de comunicación digital, sean las redes sociales o los buscadores y que, a pesar de su creación más bien reciente, se han convertido en elementos en apariencia imprescindibles para la vida de millones de personas en todo el mundo.

Grosso modo, la aflicción de estos personajes tiene un elemento común: el efecto que esas “invenciones” han provocado en el mundo contemporáneo. Antes que un medio de unión, cooperación o información que alguna vez pareció ser, tal pareciera que Internet se ha convertido justo en lo contrario, un espacio fértil para la división y el sectarismo, tambaleante entre la trivialidad o la falsedad de sus contenidos y, por si esto fuera poco, aislando a la gente en el narcisismo de sus opiniones.

En este sentido, Chamath Palihapitiya, en su momento uno de los vicepresidentes de Facebook, aceptó recientemente sentir una “culpa tremenda” de haber trabajado para esta compañía y crear así “una herramienta que está destrozando el tejido sobre el cual la sociedad funciona”.

Palihapitiya trabajó en Facebook desde 2007 y, entre otras responsabilidades, estaba encargado del crecimiento del número de usuarios de la red social. Estas declaraciones las realizó en la Escuela de Negocios de Stanford, en donde brindó una charla en noviembre.

Entre otras afirmaciones, Palihapitiya dijo:

"Creamos ciclos repetitivos de recompensa instantánea, dominados por la dopamina, que están destruyendo a la sociedad. Corazones, likes, pulgares arriba… Sin discurso cívico, sin cooperación, desinformación, verdades a medias. Y este no es un problema de Estados Unidos, no se trata de la propaganda rusa. Es un problema mundial".

En la charla, el ahora fundador y director de Social Capital –una organización filantrópica de apoyo a la salud y la educación– aseguró que intenta usar Facebook lo menos posible e igualmente aconsejó a los asistentes limitar el uso de las redes sociales.

Palihapitiya criticó también al grueso de las empresas de Silicon Valley, cuyos inversores están impulsando compañías “de mierda, inútiles e idiotas” en vez de dirigir esos recursos a solucionar problemas reales como el cambio climático o las enfermedades.

Las declaraciones de Palihapitiya –que pueden escucharse cerca del minuto 21:52 del video que compartimos– se suman así a las de Sean Parker, uno de los primeros inversores de Facebook que, según referimos en esta nota, aceptó públicamente que al crear esta empresa sus fundadores sabían bien que estaban explotando la vulnerabilidad emocional humana, especialmente la necesidad de las personas por sentirse reconocidas o valoradas.

Lamentablemente, parece ser que estos sentimientos de culpa y arrepentimiento llegan tarde, ya que el mal está hecho. ¿O será posible aún revertir los efectos nocivos que las redes sociales están provocando en nuestras relaciones?

 

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