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Para aprender más y mejor, sólo necesitas estas 3 cosas

Salud

Por: pijamasurf - 01/28/2018

“La habilidad para aprender efectivamente debería ser una capacidad en la vida. Es como un anticriptonita. Te da como un poder casi mágico que da la capacidad de ser exitoso en cualquier campo”

En 1952, el científico Albert Einstein confesó que no poseía ningún talento especial que lo hiciera inteligentísimo: “Sólo soy apasionadamente curioso”. Es decir, para él, el aprendizaje se trataba realmente de un estilo de vida que no acababa en las clases de la escuela sino que continuaba a lo largo de la curiosidad del por qué, el cómo, el para qué de cada una de las cosas que se encuentra a nuestro alrededor. Sin embargo, para Ulrich Boser, del Center for American Progress y autor de Learn Better: Mastering the Skills for Success in Life, Business and School, el aprendizaje requiere una fórmula un poco más rigurosa que la curiosidad.

En palabras de Boser, “la habilidad para aprender efectivamente debería ser una capacidad en la vida. Es como un anticriptonita. Te da como un poder casi mágico que da la capacidad de ser exitoso en cualquier campo”. De modo que para poder continuar con el proceso de aprendizaje, Boser recomienda poner en práctica tres principales estrategias:

 

– Encontrar un sentido

La investigación realizada por Boser ha demostrado que la motivación es un elemento clave para el aprendizaje exitoso. De modo que para dominar una idea, es indispensable descubrir el “para qué sirve” o “qué tiene que ver” con los intereses de uno mismo. En palabras de Boser: 

Es imposible aprender si no queremos aprender, y para ganar experiencia tenemos que observar tanto las habilidades como el conocimiento como elementos invaluables. Tenemos que crear un sentido. Aprender es cuestión de darle un sentido a algo. 

Principalmente porque “las personas pueden hacer cosas –literalmente– miles de veces sin realmente aprenderlo”; sin embargo, si no nos detenemos y cuestionamos “¿qué es esto y para qué existe?”, el aprendizaje nunca surtirá efecto.

 

– Desarrollar la metacognición

Broser explica que los humanos confían en exceso en su propia inteligencia, físico y esfuerzo en general, creyéndose superiores a aquellos que se encuentran a su alrededor. Esto, por mera lógica probabilística y matemática, es imposible: “No hacemos el suficiente esfuerzo para entender las cosas que desconocemos”. Esto parece ser debido a que no se pasa mucho tiempo analizando aquello que sí y que no conocemos. Para Broser, pensar sobre el pensar es una manera muy efectiva para mejorar el aprendizaje: “La metacognición tiene dos aspectos. El primero de planificación, '¿Cuáles son mis objetivos y cómo aprenderé esto?'. El segundo, el monitoreo, '¿Hay otra manera de hacerlo? Cómo podré mejorar mi progreso? ¿Por qué estoy haciendo esto?'”.

La metacognición, de acuerdo con la Educational Endowment Foundation –EEF– del Reino Unido, es una de las intervenciones educacitivas más afectivas que se han comprobado: los estudiantes mejoran la manera en cómo piensan sobre el pensamiento al acelerar su aprendizaje y mejorar sus notas en general.

 

– Aprehender el poder del olvido

Las personas solemos olvidar a veces más del 50% de lo que se aprendió en las últimas 24 horas. Según Boser, es un hecho muy normal y, de hecho, es algo muy positivo para el aprendizaje pues se tiene la oportunidad de re-recordar y retener la información por más tiempo. De hecho, es una práctica educativa clave pues brinda ventajas como el “interabandono”. Es decir, cuando alguien se enfrenta a según qué situaciones en el trabajo, la vida en la pareja o situaciones de la vida, se requiere de un tiempo a solas para asimilar qué acaba de suceder. Esto ayuda no sólo a comprender la información, sino también a almacenarla de diferentes maneras en la memoria a largo plazo.

Si bien existen malentendidos sobre el aprendizaje, es importante comprender que cuando las emociones positivas se encuentran involucradas siempre existirá una puerta para el conocimiento y el entendimiento de cada cultura, civilización, personalidad y conducta…

¿Cómo conseguir un equilibrio entre la sombra y la luz, según Carl G. Jung?

Salud

Por: pijamasurf - 01/28/2018

¿Cómo transformar un arquetipo de sombra a luz, para producir el bienestar general en un individuo?

Hace días se viralizó la respuesta que el director y productor mexicano Guillermo del Toro dio durante los Golden Globes. Si bien el centro de atención fue su magnífica justificación para ver la vida –un humilde “Soy mexicano”–, la realidad es que esta visión se antojó francamente junguiana. Del Toro dijo:

Nadie puede amar la vida más que nosotros porque estamos muy conscientes de nuestra muerte. Entonces lo preciado de la vida se para junto al único lugar al que todos vamos a parar. Es decir, todos en este planeta se suben a un tren que su último destino es la muerte, por lo tanto en el tren vamos a vivir, vamos a tener belleza y amor y libertad. Y pienso que cuando eliminas una de ambos lados de la ecuación, es un panfleto. Cuando tomas en consideración la oscuridad para contar la luz, es la realidad.

 

Se podría decir que esta premisa, resumida en escasos minutos, posee rasgos de la teoría del psicoanalista Carl G. Jung, junto con Freud uno de los padres del psicoanálisis. Según Jung, la psique del ser humano proviene de un inconsciente colectivo, una amalgama de instintos, arquetipos y símbolos universales, la cual influye profundamente tanto en las experiencias como en las decisiones de cada persona. Es como si se tratase de:

una tabula rassa que no está inmune a las influencias predeterminadas […] es el punto de mayor influencia por parte de presuposiciones heredadas […] por nuestros ancestros desde los inicios más tempranos. Es la matriz de todo lo que ocurre en el consciente psíquico, y por tanto ejerce una influencia que compromete la libertad de la Conciencia en su máximo nivel, desde que se encuentra continuamente esforzándose para llevar todos los procesos del consciente hacia los caminos más antiguos.

Para Jung, nuestro inconsciente está formado por símbolos que provienen de los primeros tiempos de la Humanidad, y es el trabajo de cada uno tanto elaborar un proceso de individuación –el de la capacidad de separarse del inconsciente colectivo para madurar– como establecer una Persona o una psique con la que se sienta identificado, utilizarla y personificarla. Y a lo largo de este proceso, el inconsciente colectivo no sólo puede tener un alto impacto en cada emoción o situación que se enfrenta; también puede aterrorizar o sanar las heridas personales. A esta última capacidad, aquello que Del Toro nombró como vida y muerte, el psicoanalista lo definió como un inconsciente colectivo que se encuentra en la luz o la sombra: uno que se acerca más al crecimiento y empoderamiento para fomentar la madurez, y el otro, cercano a la autodestrucción guiada por los miedos o emociones negativas. La ignorancia de uno de los dos resulta en un panfleto.

Permitir que la Persona se expanda en el consciente desde el inconsciente requiere, según Jung, de la aceptación de la sombra. En otras palabras, adquirir conocimiento, comprensión y aceptación de aquel “problema moral que reta a toda la personalidad del ego, […] de aquellos aspectos oscuros de la personalidad que están presentes y son reales”. Pero, ¿cómo se vive la sombra? Si es todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos o que la sociedad nos hizo pensar que no nos gustaba, llevándolo hacia la profundidad de la represión y permitiendo que nos guíe erróneamente a lo largo de las decisiones importantes, es la mezcla de impulsos agresivos, imágenes de tabúes mentales, experiencias vergonzosas, urgencias inmorales, miedos, deseos irracionales, deseos sexuales inaceptables… Es decir, aquellas ocasiones en que juzgamos a las personas sin conocimiento, hacemos énfasis en sus defectos o nos convertimos en individuos autoritarios en caso de alcanzar posiciones superiores de poder, exageramos los sentimientos de victimismo en cada situación, impedimos la evolución profesional, emocional o personal de otros, proyectamos nuestros defectos en los demás o nos dejamos cegar por la creencia de ser tan iluminados que nunca podemos equivocarnos.

 

Desgraciadamente, la sombra siempre se nos escapa de entre las manos. Es más, cuando la pareja nos refleja nuestros defectos –como su papel lo demanda– al llamarnos “insensibles”, “inmaduros” o “infantiles”, solemos rechazar de inmediato esos adjetivos; nos enfadamos, los rechazamos e incluso los proyectamos hacia la conducta del otro. Por esta razón, Jung consideraba que nuestro consciente trataba de evitar dichos defectos al disminuirlos en nuestro autoconcepto y al  magnificarlos en el concepto que tenemos sobre los otros; en otras palabras, primero reprimimos, después proyectamos. La principal idea de la terapia junguiana es aceptar que poseemos esos defectos, comprender de dónde y por qué surgen de nuestro inconsciente y, a partir de ahí, mantenerlos dominados o en tracking para evitar que sean ellos quienes dominen nuestra vida. De cierta manera, se trata de pasar del arquetipo de sombra al de luz, para producir el bienestar general en un individuo.

Supongamos que la Persona es un iceberg: la puntita, aquello que apenas se ve, es el ego o la conciencia; el fondo, la estructura más pesada que se encuentra debajo del mar, es el inconsciente. Este último pedazo del iceberg está compuesto de pensamientos reprimidos, memorias, emociones, impulsos, rasgos heredados por aprendizaje vicario, acciones… Todas aquellas características que están más allá de la luz y de nuestro consciente y son capaces de controlar tras bambalinas nuestras creencias, pensamientos y acciones. De modo que conforme vamos estudiando a profundidad los rasgos de ese iceberg, podemos ir dilucidando cómo, dónde y qué necesita para mantener o mejorar su estructura; de lo contrario, mientras más se niegue, rechace o ignore que la base se encuentra debajo del agua, las afectaciones serán cada vez más graves y sencillamente repetitivas. De ahí, según los psicoanalistas, por qué solemos escoger a la pareja equivocada para nuestra salud mental o emocional.

Para Guillermo del Toro, tomar ambos lados, la sombra para contar la luz, es poder integrar todo un concepto llamado realidad. No se trata de una excusa para ver nuestros defectos y dejarlos lastimarnos y a otros, sino de tomarlos, asimilarlos, transformarlos e integrarlos en un ser real, de carne y hueso.