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¿Besas inclinando la cabeza a la izquierda o a la derecha? Esto es lo que dice de ti según la ciencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/02/2018

El cerebro humano aprendió, por la normalización del beso, a girar de manera instintiva al lado “más fuerte” para proteger el lado “más débil” del cuerpo (como cuando uno es bebé y se gira por reflejo hacia un lado para defenderse con el brazo más hábil)

A lo largo de los tiempos de la humanidad, el beso se convirtió en uno de los elementos básicos para demostrar afecto e intimidad con una pareja, así como para incrementar el deseo sexual. Mientras que la teoría evolucionista explica que el beso pretende cumplir un papel de protección en donde probamos la saliva del otro para calcular casi orgánicamente las probabilidades de una descendencia fuerte, la teoría del psicoanálisis presume que se trata de una acción con el impulso de regular en el inconsciente alguna emoción negativa. Y conforme los estudios neurocientíficos avanzan, cada vez se descubre más información sobre los misterios que acompañan a un beso…

Por ejemplo, de acuerdo con un par de estudios realizados recientemente, se descubrió que la percepción visual –la manera en que observamos el mundo– tiene cierta influencia en la manera de besar. Normalmente las personas percibimos un diagrama de varias líneas y ángulos que nos brindan una estructura organizacional de nuestro entorno y aseguran nuestra supervivencia, pero también percibimos rasgos desde el inconsciente que nos ayudan a orientarnos en cuestiones emocionales. Entre dichos rasgos se encuentra un fenómeno curioso que alcanza un aspecto conductual: el de besar. Es decir que, de manera instintiva, las personas besan en la boca girando la cabeza a la derecha. Sin embargo, ¿y si el girar más a la derecha que a la izquierda durante un beso se tratase de una cuestión aprendida, en vez de ser instintivo?

Tomando en consideración que somos seres sociales que aprenden en función de su cultura, los besos son acciones aprendidas mediante las historias, novelas, películas, programas televisivos, en la calle… En las sociedades occidentales, es muy común observar a las personas dándose un beso apasionado en todos lados, pero poco se sabe si se trata de un beso que refleja lo que la gente siente o más bien es la sociedad la que dicta lo que se tiene que hacer. Los estudios han demostrado que la conducta del ser humano reflejada en las pantallas grandes se ve influenciada por las sociedades “W.E.I.R.D.” –por sus siglas en inglés, y que puede asociarse con la palabra weird que significa “raro o extraño”, para expresar “Occidente, Educado, Industrializado, Rico y Democrático”,–; es decir que una actividad tan básica como un beso –y como inclinar ligeramente la cabeza hacia la derecha– se ve fuertemente alterada por factores socioculturales, un aprendizaje vicario –por observación– y la normalización de ciertas conductas.

De hecho, los resultados de las investigaciones antes mencionadas muestran que más de 2/3 de los individuos que inician un beso, suelen inclinar ligeramente las cabezas ligeramente a la derecha si son diestros y a la izquierda si son zurdos. En consecuencia, la persona que está siendo besada, sin importar si es diestra o zurda, responde tratando de encuadrar en la pieza del romanticismo. Varios de los integrantes de los grupos de control expresaron que se siente simplemente raro dirigirse a la otra dirección de lo que señala el que inicia el beso. Gracias a esta información, los especialistas lograron concluir que el beso está fuertemente influenciado por los factores culturales del medio ambiente y por los biológicos del cerebro. En otras palabras, es como si el cerebro humano hubiese aprendido, por la normalización del beso, a girar de manera instintiva al lado “más fuerte” para proteger el lado “más débil” del cuerpo –como cuando uno es bebé y se gira por reflejo hacia un lado para defenderse con el brazo más hábil–. Podríamos decir entonces que los besos en la actualidad son el resultado de nuestra búsqueda de supervivencia, resistencia y lucha por vivir.

5 actividades cotidianas que suelen estimular la inteligencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/02/2018

Hay ciertos hobbies que no sólo comparten las personas inteligentes, sino que también potencian la inteligencia

Existe cierta disparidad en la interpretación de lo que es una persona inteligente. Algunos dicen que se trata de alguien con múltiples niveles educativos que ha alcanzado el conocimiento profundo para desempeñar tareas complicadas; otros, que es aquella que logra adaptarse con facilidad a numerosas situaciones y no forzosamente requiere de estudios académicos para lograrlo. A lo largo de la historia de la Humanidad, existen múltiples ejemplos de ambos casos: Albert Einstein, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Sigmund Freud…

De alguna manera, la inteligencia, tan compleja como para sólo encasillarla en un Coeficiente Intelectual, es una cualidad inherente de los seres vivos. Incluso, en ocasiones puede llegar a ser una característica muy peculiar de ciertos rasgos de personalidad; es decir que, según algunos estudios científicos, los entrepreneurs famosos y aquellos otros reconocidos por sus grandes ingenios intelectuales, artísticos, creativos o científicos gozan de actividades o creencias en común. Según WordStream y el CEO de Mobile Monkey, Larry Kim, hay ciertos hobbies que no sólo comparten las personas inteligentes, sino que también potencian esta capacidad cognitiva:

– Ejercitarse regularmente

Correr, levantar pesas, cardio, yoga, caminatas, todos tienen una serie de beneficios cerebrales a largo plazo. Ejercitarte no sólo te brinda una mayor salud, también incrementa la inteligencia. Se ha comprobado científicamente que mejora la creatividad.

– Tocar un instrumento musical

Warren Buffett toca el ukelele. Larry Page tocó el saxofón mientras crecía. Los músicos desarrollan habilidades especiales, como liderazgo y autoconfianza. La ciencia nunca ha negado la correlación que existe entre tocar música y el éxito.

– Jugar videojuegos

Éstos poseen beneficios cognitivos. Se ha demostrado que mejoran la memoria, las habilidades espaciomotrices, la estrategia e incluso las habilidades sociales. Si bien poseen mala reputación, algunos videojuegos ayudan a entrenar a la mente a mejorar la memoria, al incrementar la cantidad de materia gris en el cerebro. No obstante, no es recomendable pasar todo el día jugando un videojuego.

– Aprender un nuevo idioma

Estudiar idiomas mejora el entendimiento, la resolución de problemas, la planificación y la ejecución. Mark Zuckerberg aprendió chino mandarín para comunicarse con la familia de su esposa, estudiar la cultura china y crear nuevos retos para sí. Además, se trata de una herramienta que facilita el entendimiento comunitario-social y desarrolla herramientas de negocios.

– Leer

Este hábito diario te hará más inteligente –e incluso más feliz y saludable–. Bill Gates, Ellon Musk y Warren Buffet suelen darle constante crédito a la lectura a la hora de hablar de sus éxitos. La lectura también ayuda a mantener la memoria a su máxima capacidad, fortalece las habilidades cognitivas y energetiza la motivación.