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¿Es una relación abierta la clave para un vínculo feliz?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/11/2018

Tomando en consideración que la monogamia es tan sólo uno de los muchos estilos que existen en la diversidad sexual, ¿por qué no considerar que se puede establecer un vínculo con una tercera persona mientras se mantiene una relación de amor, respeto e intimidad con la pareja de siempre?

Relaciones abiertas, poliamor, swingers y fuck-buddies, son algunos de los ejemplos de prácticas sexuales que desafían a la monogamia  y que dan una nueva perspectiva para vivir el amor de la manera más adecuada a las necesidades propias. Desgraciadamente, como lo menciona la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, “los espacios vitales más opresivos son los que […] presentan más resistencias al cambio” y, por lo tanto, cuesta trabajo aprehender estos estilos de vida con tanta naturalidad como la monogamia. Se les rechaza, se les acusa de impropios, impuros e incluso anormales; se les trata como un “permiso a la infidelidad sin recibir las consecuencias”. Ahora bien, ¿y si este tipo de apertura se tratase de la clave para una relación de pareja íntima, fuerte y feliz?

 

Tomando en consideración que la monogamia es tan sólo uno de los muchos estilos que existen en la diversidad sexual, ¿por qué no considerar que se puede establecer un vínculo con una tercera persona –sexo casual, poligamia o poliamor– mientras se mantiene una relación de amor, respeto e intimidad con la pareja de siempre? Basándonos en que monogamia y relaciones abiertas son vínculos sociales, ambos requieren del mismo esfuerzo, cariño, adaptación y crecimiento tanto personal como de pareja; sin olvidar el establecimiento de acuerdos acerca de la comunicación, los límites con la familia, amigos o compañeros, lealtad/fidelidad, limpieza del hogar, actividades u objetivos tanto en común como individuales, etc. Es decir, monogamia y relaciones abiertas podrían considerarse como dos caras de una misma moneda que necesitan un proceso de desarrollo psicoemocional y sexual para alcanzar un máximo nivel de bienestar en general.

Si bien es verdad que lo primero que surge como una cachetada en la cara es el miedo acompañado de una oleada de celos, las relaciones abiertas resultan una alternativa saludable para aquellas parejas que no pueden establecerse dentro de los límites monógamos. No porque se trate de una depravación, sino porque se puede sentir deseo y amor por dos o más personas al mismo tiempo; y ambas no tienen que competir entre sí por distinguirse como la mejor o peor, la primordial o secundaria, pues ese sentimiento que surge es puro, genuino y correspondido.

 

Para llegar a ese punto habiendo superado el escepticismo y los celos, es importante un mindset nuevo sobre el amor y la pareja como dos individuos con sus respectivas sexualidades que sólo deciden compartirlas con sí mismos, y la conciencia de que para construir intimidad, confianza y un amor que vaya más allá de las películas se requiere trabajo en equipo para superar errores y aciertos, altas y bajas y problemas de comunicación, y la motivación de seguir adelante en el proceso. En otras palabras, se trata del diagrama de Venn: el otro y uno son círculos que al unirse forman una intersección que, para que permanezcan juntos, necesita la inclusión del trabajo en equipo como pareja.

De hecho, y gracias a este nuevo mindset, se requiere continuar buscando y alcanzando objetivos personales, laborales o académicos permitiendo el empoderamiento propio –y del otro–, de modo que conforme uno se empodera de libertad al cumplir los sueños, se empodera a la pareja para que haga exactamente lo mismo. Entonces, y casi de manera natural, nos inunda una especie de renovación de autoconfianza que se extiende en la confianza en la pareja. No es novedad que el empoderamiento personal ayude considerablemente a reducir las oleadas de celos; sin embargo, en esta nueva etapa es importante ir introduciendo rasgos estoicos e introspectivos acerca de las inseguridades personales. En otras palabras, uno necesita observarse a sí mismo para discernir por qué las acciones de nuestra pareja viendo a otra persona nos hace sentir mal, y así poder contemplar diferentes alternativas para solucionarlo, tales como acuerdos enfocados en que la relación abierta sea sólo de coqueteo, sólo sexual o sólo emocional. Se trata, en otras palabras, de un proceso de autocuidado en que la base de la relación abierta es el bienestar de ambos, la libertad consensuada y el amor de un cuidado propio y hacia la pareja. Después de todo, la relación abierta se trata de un vínculo basado en la comunicación, los límites y acuerdos que pretenden generar estabilidad en cada uno de los implicados. Y eso, según sus practicantes, es lo que brinda felicidad en la relación y reduce significativamente tanto las peleas y los dramas como los celos.

Este el número de parejas sexuales que debes tener en 1 año para ser feliz (ESTUDIO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/11/2018

¿Qué importancia tiene la sexualidad en la fórmula del bienestar? Esta investigación ofrece algunas respuestas

El ejercicio de la sexualidad es uno de los aspectos más importantes del bienestar y, sin embargo, es también uno de los que presentan mas dificultades para vivir con plenitud. Por razones culturales, subjetivas y sociales, muchas personas viven su sexualidad no a favor de su vida sino de maneras más bien intrincadas, conflictivas podría decirse, sin darse cuenta de que se trata de una actividad hecha para disfrutarse, con la misma importancia para una vida plena como alimentarse saludablemente o hacer ejercicio. La sexualidad, en ese sentido, también es parte de la energía de la vida.

Recientemente David G. Blanchflower y Andrew J. Oswald, dos economistas que se han especializado en la relación de esta disciplina con el comportamiento humano in extenso, hicieron una investigación al respecto. 

A partir de la información sobre comportamiento sexual y calidad de vida de 16 mil adultos estadounidenses, Blanchflower y Oswald buscaron una relación entre la sexualidad, el nivel socioeconómico y la felicidad, intentando encontrar tanto las variables como los valores de esa delicada fórmula del bienestar personal.

Las estadísticas consultadas incluyeron datos de personas casadas, solteras, divorciadas, viudas y separadas y, entre otras observaciones, los investigadores encontraron que:

- El adulto estadounidense promedio tiene dos o tres relaciones sexuales al mes.

- Las personas casadas o en una relación tienen más relaciones sexuales que las solteras o las divorciadas.

- La actividad sexual parece tener ser un factor de felicidad más notable entre las personas con niveles educativos elevados que entre quienes tienen poca escolarización.

- Las mujeres con mayor nivel educativo tienden a tener menos compañeros sexuales.

- La homosexualidad no tiene un efecto significativo en la felicidad.

Y, como anunciamos en el título de esta nota, el estudio también concluyó cuál es el número ideal de compañeros sexuales que una persona debe tener en 1 año de modo tal que eso contribuya a su felicidad. Y la cifra es 1. 

En efecto, según este análisis, basta tener un compañero o compañera sexual en 365 días para que una persona se sienta satisfecha y feliz al menos con respecto a su sexualidad. 

¿Qué te parece? ¿Estás de acuerdo? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o en nuestras redes sociales.

El estudio completo puede consultarse en este enlace.

 

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